Seguridad oncológica de la toxina botulínica y los rellenos de ácido hialurónico en
dermatología: implicaciones, respuestas inflamatorias y posibles asociaciones con
procesos malignos.
Oncological safety of botulinum toxin and hyaluronic acid fillers in dermatology:
implications, inflammatory responses, and possible associations with malignant
processes.
Segurança oncológica da toxina botulínica e dos preenchedores de ácido hialurônico em
dermatologia: implicações, respostas inflamatórias e possíveis associações com
processos malignos.
Kevin Horacio Illescas Ochoa
Redux Clínica Avalon
Ecuador
kevin.illescas@gmail.com
https://orcid.org/0000-0003-2272-6104
Steveen Eduardo Carpio Candelario
Universidad Casa Grande
Ecuador
steveen.carpio@casagrande.edu.ec
https://orcid.org/0009-0007-4036-3331
Forma de citación en APA, séptima edición.
Illescas, K., y Carpio, S. (2026). Seguridad oncológica de la toxina botulínica y los rellenos de ácido
hialurónico en dermatología: implicaciones, respuestas inflamatorias y posibles asociaciones con
procesos malignos. Revista Ibero Research, 1(7), 378 – 416.
Fecha
de
presentación:
20/08/2026
Fecha
de
aceptación:
03/09/2026
Fecha
de
publicación:
04/09/2026
378
Resumen
La expansión de los procedimientos dermatológicos mínimamente invasivos y el
aumento de supervivientes de cáncer han intensificado el interés por la seguridad
oncológica de la toxina botulínica tipo A y los rellenos dérmicos de ácido hialurónico.
El objetivo fue analizar sistemáticamente la evidencia clínica y mecanística sobre
eventos adversos, respuestas inflamatorias tardías y posibles asociaciones con
carcinogénesis o progresión tumoral. Se efectuó una revisión sistemática documental
basada en PRISMA 2020, con búsqueda principal en PubMed/MEDLINE, actualización
bibliográfica hasta septiembre de 2026 y consulta de documentos científicos y
regulatorios verificables. La evidencia mostró un perfil de seguridad favorable para
ambas intervenciones, con eventos predominantemente locales y transitorios; las
reacciones inflamatorias tardías por ácido hialurónico fueron infrecuentes y presentaron
estimaciones variables según metodología y tecnología del producto. No se identificó
evidencia clínica consistente de aumento de incidencia de cáncer, recurrencia tumoral o
transformación maligna atribuible a estos procedimientos. El hialuronano endógeno
participa en el microambiente tumoral, pero este mecanismo no demuestra
carcinogenicidad del ácido hialurónico reticulado. En pacientes oncológicos, la
indicación requiere valoración individual del estado inmunológico, hematológico,
terapéutico y tisular.
Palabras clave: seguridad clínica; medicina estética; farmacovigilancia; inmunología;
supervivencia oncológica.
379
Abstract
The expansion of minimally invasive dermatologic procedures and the growing
population of cancer survivors have increased interest in the oncologic safety of
botulinum toxin type A and hyaluronic acid dermal fillers. This study systematically
analyzed clinical and mechanistic evidence on adverse events, delayed inflammatory
responses, and possible associations with carcinogenesis or tumor progression. A
documentary systematic review was conducted under PRISMA 2020, with a primary
PubMed/MEDLINE search, an updated literature search through September 2026, and
consultation of verifiable scientific and regulatory documents. The evidence showed a
favorable safety profile for both interventions, with predominantly local and transient
adverse events; delayed inflammatory reactions to hyaluronic acid were uncommon and
incidence estimates varied according to methodology and filler technology. No
consistent clinical evidence was identified for increased cancer incidence, tumor
recurrence, or malignant transformation attributable to these procedures. Endogenous
hyaluronan participates in the tumor microenvironment, but this mechanism does not
establish carcinogenicity of cross-linked hyaluronic acid fillers. In oncology patients,
indications should be individualized according to immunologic, hematologic,
therapeutic, and tissue status.
Keywords: clinical safety; aesthetic medicine; pharmacovigilance; immunology; cancer
survivorship.
380
Resumo
A expansão dos procedimentos dermatológicos minimamente invasivos e o aumento de
sobreviventes de câncer intensificaram o interesse pela segurança oncológica da toxina
botulínica tipo A e dos preenchedores dérmicos de ácido hialurônico. O objetivo foi
analisar sistematicamente evidências clínicas e mecanísticas sobre eventos adversos,
respostas inflamatórias tardias e possíveis associações com carcinogênese ou progressão
tumoral. Realizou-se revisão sistemática documental baseada no PRISMA 2020, com
busca principal no PubMed/MEDLINE, atualização bibliográfica até setembro de 2026
e consulta a documentos científicos e regulatórios verificáveis. As evidências
mostraram perfil de segurança favorável para ambas as intervenções, com eventos
predominantemente locais e transitórios; as reações inflamatórias tardias ao ácido
hialurônico foram incomuns e apresentaram estimativas variáveis conforme
metodologia e tecnologia do produto. Não foi identificada evidência clínica consistente
de aumento da incidência de câncer, recorrência tumoral ou transformação maligna
atribuível a esses procedimentos. O hialuronano endógeno participa do microambiente
tumoral, porém esse mecanismo não demonstra carcinogenicidade do ácido hialurônico
reticulado. Em pacientes oncológicos, a indicação requer avaliação individual do estado
imunológico, hematológico, terapêutico e tecidual.
Palavras-chave: segurança clínica; medicina estética; farmacovigilância; imunologia;
sobrevivência oncológica.
381
Introducción
La dermatología estética mantiene una expansión sostenida de procedimientos
mínimamente invasivos, especialmente neuromoduladores y rellenos dérmicos, lo que
incrementa la exposición repetida de millones de personas a productos inyectables. La
International Society of Aesthetic Plastic Surgery estimó para 2024 cerca de 7,89
millones de procedimientos con toxina botulínica y 6,34 millones con ácido hialurónico,
cifras 26,9% y 56,4% superiores a las de 2020, respectivamente, de modo que la
seguridad a corto y largo plazo constituye una cuestión clínica de alcance mundial [1].
La toxina botulínica tipo A es un medicamento biológico de acción neuromuscular
localizada, mientras el ácido hialurónico se emplea en formulaciones reticuladas como
relleno dérmico absorbible, por lo que sus mecanismos y riesgos no son equivalentes.
La Food and Drug Administration describe para los rellenos reacciones frecuentes como
edema, eritema, dolor y equimosis, además de inflamación tardía, nódulos, granulomas
e infección, junto con complicaciones vasculares raras capaces de producir necrosis,
alteración visual, ceguera o accidente cerebrovascular [2].
La dimensión oncológica adquiere relevancia por el aumento de supervivientes de
cáncer interesados en corregir cicatrices, asimetrías, pérdida de volumen y secuelas de
cirugía o tratamientos sistémicos. Una revisión sistemática reciente reunió 42 estudios
sobre medicina estética en pacientes con cáncer y concluyó que toxina botulínica,
rellenos y otras intervenciones pueden considerarse en escenarios seleccionados,
siempre que se valoren tratamiento antineoplásico, capacidad de reparación tisular,
interacciones y condición clínica individual [3].
La evidencia de seguridad de la toxina botulínica tipo A procede de revisiones
sistemáticas y metaanálisis amplios. Cavallini y colaboradores integraron 35 estudios
con 8.787 participantes y describieron principalmente ptosis palpebral o de ceja,
382
alteraciones sensitivas y asimetrías transitorias [4], mientras Zargaran y colaboradores
analizaron 24 estudios y observaron una tasa global de complicaciones de 16%,
dominada por cefalea, reacciones cutáneas y síntomas neuromusculares [5]. Otros
metaanálisis con 9.669 y 5.298 participantes confirmaron un incremento de
determinados eventos locales frente a placebo sin identificar nuevas señales sistémicas o
un patrón clínico de transformación maligna [6,7].
Una actualización de 2025 basada en 20 ensayos aleatorizados estimó un riesgo relativo
global de 1,22 para eventos adversos con toxina botulínica frente a placebo y diferencias
por región facial, sin que la mayor frecuencia relativa implicara gravedad oncológica
[8]. La revisión de 2026 sobre líneas de la parte superior del rostro mantuvo una
valoración favorable de eficacia y seguridad, aunque con heterogeneidad entre estudios
[9]. En conjunto, la literatura diferencia claramente efectos farmacológicos o técnicos
previsibles de desenlaces como aparición de neoplasia o recurrencia tumoral.
Para los rellenos de ácido hialurónico, la seguridad depende de concentración,
tecnología de reticulación, propiedades reológicas, volumen, plano anatómico, técnica y
características del huésped. Una revisión de 48 ensayos controlados mostró predominio
de reacciones transitorias del sitio de inyección y baja frecuencia de eventos graves
[10], mientras metaanálisis de rellenos faciales y labiales confirmaron edema, dolor,
eritema, equimosis, firmeza y sensibilidad como manifestaciones habituales, con
variación según producto y región tratada [11,12].
Las reacciones inflamatorias tardías constituyen el principal punto de conexión aparente
entre rellenos e interrogantes oncológicos, porque pueden presentarse meses o años
después. Chung y colaboradores estimaron aproximadamente 1,1% anual para estas
reacciones y 0,06% anual para posible hipersensibilidad retardada [13], mientras Seo y
colaboradores, en un metaanálisis de 242 estudios publicado en 2026, estimaron 0,0005
383
eventos por paciente-año, equivalente a 0,05% anual, con variación por tecnología de
reticulación y una mediana de inicio de tres meses [14]. Esta diferencia evidencia que
definiciones, denominadores y tecnologías condicionan la frecuencia observada.
La etiología de la inflamación tardía es multifactorial y comprende características del
producto, degradación, impurezas, activación inmunitaria, infección, biofilm, técnica y
factores del huésped [15-17]. Infección o vacunación por SARS-CoV-2 se han descrito
como posibles desencadenantes en series y revisiones de casos, sin que estos reportes
permitan estimar incidencia poblacional ni establecer relación con malignidad [18-20].
A su vez, las complicaciones vasculares por rellenos representan un problema distinto y
potencialmente grave; revisiones recientes documentan pérdida visual asociada
principalmente con inyección accidental intravascular y embolización retrógrada
[21-23].
La cuestión carcinogénica exige separar evidencia clínica de plausibilidad biológica. En
toxina botulínica no se ha demostrado una señal causal de cáncer y existen incluso
investigaciones preclínicas sobre aplicaciones antitumorales que no pueden extrapolarse
al uso estético [24]. En ácido hialurónico, el hialuronano endógeno participa en el
microambiente tumoral mediante CD44 y otras vías relacionadas con inflamación,
angiogénesis, plasticidad y resistencia terapéutica [25-31], pero estos procesos ocurren
dentro de tejidos tumorales con metabolismo dinámico y no demuestran que un gel de
ácido hialurónico reticulado implantado en tejido no neoplásico sea carcinogénico.
El vacío de conocimiento se concentra en el seguimiento oncológico prolongado y en la
escasez de estudios con cáncer como desenlace primario, por lo que la ausencia de
señales clínicas consistentes no equivale a riesgo cero. Conforme a PRISMA 2020 y
PRISMA-S [32,33], el objetivo fue analizar sistemáticamente la seguridad oncológica
de la toxina botulínica tipo A y los rellenos de ácido hialurónico, sus respuestas
384
inflamatorias y complicaciones, la distinción entre hialuronano tumoral y relleno
reticulado, y los criterios de interpretación clínica en pacientes oncológicos.
Metodología
Se realizó una revisión sistemática documental de literatura científica, con síntesis
cualitativa y actualización de la evidencia disponible hasta el 4 de septiembre de 2026.
El diseño mantuvo el enfoque de la investigación base y se reportó conforme a
PRISMA 2020, con atención adicional a los criterios de PRISMA-S para describir de
manera transparente las fuentes de información y las combinaciones de términos
utilizadas [32,33]. El protocolo no fue registrado previamente en PROSPERO,
condición que se mantuvo explícita para evitar atribuir al estudio un registro
prospectivo inexistente.
La pregunta se estructuró mediante PICO/PECO. La población estuvo constituida por
adultos sometidos a procedimientos dermatológicos o estéticos con toxina botulínica
tipo A o rellenos de ácido hialurónico, incluyendo personas con antecedentes de cáncer;
la exposición correspondió a aplicación intradérmica, subdérmica o intramuscular según
producto y técnica; la comparación comprendió placebo, ausencia de tratamiento, otros
procedimientos o población no oncológica; los desenlaces incluyeron eventos adversos,
inflamación, hipersensibilidad, granulomas, infección, complicaciones vasculares,
seguridad en oncología, aparición de neoplasias, recurrencia tumoral y evidencia de
carcinogénesis.
La búsqueda principal se orientó a PubMed/MEDLINE por su cobertura biomédica,
complementada con rastreo de referencias de revisiones sistemáticas, acceso a artículos
indexados disponibles en sitios editoriales y consulta de documentos oficiales de la
Food and Drug Administration y de la International Society of Aesthetic Plastic
385
Surgery. La actualización externa se concentró en publicaciones entre 2021 y
septiembre de 2026, aunque se conservaron investigaciones anteriores cuando aportaban
datos fundacionales de seguridad, incidencia o biología tumoral que continuaban siendo
relevantes para responder la pregunta.
Se utilizaron términos en inglés y sus equivalentes conceptuales en español vinculados
con botulinum toxin, botulinum toxin A, BoNT-A, cancer, oncology, malignancy,
carcinogenesis, hyaluronic acid, dermal filler, delayed inflammatory reaction,
granuloma, hypersensitivity, tumor microenvironment, cancer survivor y aesthetic
medicine. Las combinaciones principales fueron (botulinum toxin OR botulinum toxin
A OR BoNT-A) AND (cancer OR oncology OR malignancy OR carcinogenesis), y
(hyaluronic acid filler OR dermal filler OR hyaluronic acid) AND (inflammation OR
delayed inflammatory reaction OR granuloma OR hypersensitivity), además de
hyaluronic acid AND tumor microenvironment.
Se incluyeron ensayos clínicos, estudios observacionales, revisiones sistemáticas,
metaanálisis, consensos clínicos y revisiones mecanísticas con relación directa con la
seguridad de toxina botulínica tipo A, rellenos de ácido hialurónico, reacciones
inflamatorias tardías, pacientes oncológicos o mecanismos del hialuronano en cáncer.
También se incorporaron documentos regulatorios y estadísticas profesionales cuando
aportaban contexto de utilización o advertencias de seguridad verificables. Se
priorizaron publicaciones indexadas, con autoría, revista, año y DOI o PMID
comprobables cuando estos identificadores estaban disponibles.
Se excluyeron documentos comerciales sin soporte científico, opiniones sin referencias
verificables, publicaciones duplicadas, trabajos centrados en indicaciones no
dermatológicas sin información aplicable a seguridad, estudios en los que no era posible
identificar el producto o la intervención y comunicaciones con información insuficiente
386
para interpretar los resultados. Los estudios mecanísticos se utilizaron exclusivamente
para explicar plausibilidad biológica y no se consideraron evidencia clínica de
carcinogenicidad de los rellenos dérmicos.
La selección se realizó mediante valoración de pertinencia temática a partir de título y
resumen, seguida de revisión del contenido disponible y extracción de variables
relevantes. Debido a que el documento base no conservó un registro prospectivo
completo del número de resultados de cada consulta, duplicados y motivos
individualizados de exclusión, no se reconstruyó un diagrama PRISMA mediante cifras
estimadas. Esta decisión mantuvo la prohibición metodológica de introducir números
artificiales y priorizó la reproducibilidad de las estrategias descritas sobre una
apariencia de precisión no respaldada por registros reales.
La extracción de datos contempló autor y año, diseño, número de estudios o
participantes, producto evaluado, región anatómica, periodo de seguimiento cuando
estaba disponible, tipo de evento adverso, estimaciones de frecuencia o efecto,
características de inflamación tardía, complicaciones vasculares, resultados específicos
de oncología y principales conclusiones. Para la literatura mecanística se registraron las
funciones atribuidas al hialuronano en la matriz extracelular y el microambiente
tumoral, diferenciando explícitamente hialuronano endógeno de ácido hialurónico
reticulado implantado como relleno.
La evaluación de calidad se interpretó según el diseño de cada fuente y la jerarquía de
evidencia. Se tomaron como marcos de referencia RoB 2 para ensayos aleatorizados,
Newcastle-Ottawa Scale para estudios observacionales y AMSTAR 2 para revisiones
sistemáticas, sin asignar puntuaciones retrospectivas inexistentes cuando las
publicaciones o el documento base no ofrecían información suficiente. Se otorgó mayor
peso interpretativo a metaanálisis, revisiones sistemáticas de ensayos, estudios con
387
denominadores explícitos y documentos oficiales, mientras los reportes de caso se
utilizaron para caracterizar eventos raros y no para estimar causalidad.
No se efectuó un metaanálisis nuevo porque existió heterogeneidad sustancial en
productos, formulaciones, regiones anatómicas, definiciones de evento adverso,
duración del seguimiento y poblaciones. Las cifras cuantitativas presentadas
corresponden a estimaciones publicadas por los estudios originales o a cálculos
descriptivos directos de datos oficiales, sin combinar efectos de forma artificial. Cuando
dos revisiones proporcionaron estimaciones diferentes para reacciones inflamatorias
tardías, ambas se conservaron y se interpretaron en función de sus métodos,
denominadores y periodos de observación.
Para los gráficos se utilizaron exclusivamente valores publicados y verificables. El
primer gráfico comparó el volumen mundial de procedimientos con toxina botulínica y
ácido hialurónico en 2020 y 2024 según ISAPS [1]; el segundo representó riesgos
relativos de eventos adversos publicados por Zhang y colaboradores [8]; el tercero
comparó las estimaciones anuales de reacciones inflamatorias tardías de Chung y Seo
[13,14]; el cuarto describió la distribución temática del corpus final de 34 referencias,
asignando cada fuente a un único dominio primario de contribución para evitar doble
conteo.
La síntesis oncológica se realizó mediante un principio de congruencia causal. Una
señal fue considerada clínicamente pertinente para malignidad solo si aportaba
información sobre aparición de neoplasia, transformación maligna, recurrencia,
progresión tumoral o un mecanismo directamente extrapolable al producto implantado.
La presencia de inflamación, granuloma o participación del hialuronano en señalización
tumoral no se interpretó por sola como evidencia de carcinogénesis, dado que estas
388
categorías representan fenómenos biológicos diferentes y requieren demostración
clínica independiente.
Al tratarse de una revisión de información pública y publicada, sin intervención directa
en seres humanos, reclutamiento, acceso a historias clínicas identificables ni
procesamiento de muestras biológicas, no correspondió solicitar consentimiento
informado ni aprobación de un comité de ética para la elaboración documental. Se
mantuvieron criterios de integridad científica mediante verificación de autores, títulos,
revistas, años, identificadores y cifras antes de incorporarlos, y se evitó completar
campos bibliográficos no confirmados mediante inferencias.
La redacción final integró la investigación base con la actualización externa sin
modificar el objeto de estudio. Las limitaciones metodológicas fueron tratadas dentro de
la discusión, especialmente la ausencia de ensayos diseñados para evaluar cáncer como
desenlace primario, la diversidad de formulaciones y técnicas, la escasez de seguimiento
oncológico prolongado y la imposibilidad de establecer recomendaciones universales
para todos los tumores, estadios y tratamientos antineoplásicos.
Resultados
La evidencia recuperada se organizó en cuatro dominios: seguridad general de toxina
botulínica tipo A, seguridad de rellenos de ácido hialurónico, respuestas inflamatorias
tardías y relación entre los productos, el cáncer y los pacientes oncológicos. La revisión
mostró que los estudios específicamente diseñados para evaluar carcinogénesis posterior
a procedimientos estéticos son escasos; en consecuencia, la interpretación oncológica
depende de la ausencia de señales clínicas consistentes, de la evidencia indirecta y de la
plausibilidad biológica, sin convertir esta ausencia en una afirmación absoluta de riesgo
cero.
389
La evidencia de mayor nivel para toxina botulínica se concentra en ensayos
aleatorizados y metaanálisis de seguridad, mientras para ácido hialurónico coexisten
ensayos de eficacia y seguridad, revisiones de complicaciones, series de eventos raros y
consensos clínicos. En pacientes oncológicos, el volumen de información es
considerablemente menor y se apoya en una revisión sistemática reciente que integra
distintos procedimientos estéticos. Esta asimetría entre poblaciones obliga a separar la
seguridad general demostrada en estética de la certeza específica disponible para cáncer
activo o supervivencia oncológica.
La primera síntesis comparó las fuentes con mayor capacidad para caracterizar
seguridad clínica y alcance de la evidencia, con énfasis en tamaño de los conjuntos
analizados, tipo de procedimiento y naturaleza de los eventos adversos.
Tabla 1. Estudios de mayor nivel de evidencia sobre seguridad de BoNT-A y rellenos de
ácido hialurónico
Fuente
Diseño / tamaño
Intervención o foco
Hallazgo principal de
seguridad
Cavallini et al., 2014 [4]
Revisión sistemática; 35
estudios; 8.787 participantes
BoNT-A estética
Eventos principalmente
locales y reversibles;
blefaroptosis 2,5%, ptosis de
ceja 3,1%, trastornos
sensitivos oculares 3,0%.
Zargaran et al., 2022 [5]
Revisión y metaanálisis; 24
estudios; 4.268 sesiones
BoNT-A y 1.234 placebo
BoNT-A glabela/frente
Tasa global de
complicaciones 16%;
predominio de cefalea,
reacciones cutáneas y
síntomas neuromusculares;
mayoría leves y transitorios.
Gostimir et al., 2023 [6]
Metaanálisis; 32 ECA; 9.669
pacientes
BoNT-A vs placebo
RR 1,53 para cualquier
evento relacionado con
tratamiento; perfil global
considerado aceptable.
Brin et al., 2024 [7]
Metaanálisis de 18 estudios;
5.298 participantes
OnabotulinumtoxinA en
líneas faciales
42,1% presentó algún evento
frente a 35,8% con placebo
en población doble ciego; sin
nuevas señales de seguridad.
Zhang et al., 2025 [8]
Metaanálisis; 20 ECA; 9.827
participantes
BoNT-A rejuvenecimiento
facial
RR global de eventos
adversos 1,22 frente a
placebo; incremento relativo
localizado, con baja
incidencia de eventos graves.
Kyriazidis et al., 2024 [10]
Revisión sistemática; 48
ECA de alto nivel
Rellenos de AH
Predominio de reacciones
transitorias del sitio de
inyección; eventos graves
raros.
Wen et al., 2026 [12]
Revisión y metaanálisis; 16
ECA
AH en aumento labial
Eventos frecuentes de
edema, firmeza, equimosis y
sensibilidad; eventos graves
infrecuentes.
Barone et al., 2026 [3]
Revisión sistemática; 42
estudios
Medicina estética en
pacientes oncológicos
Uso posible en pacientes
seleccionados; necesidad de
considerar tratamiento
390
Fuente
Diseño / tamaño
Intervención o foco
Hallazgo principal de
seguridad
antineoplásico, interacciones
y cicatrización.
Fuente: elaboración a partir de las fuentes [3-12].
La Tabla 1 muestra una convergencia consistente: la toxina botulínica tipo A presenta
una frecuencia medible de eventos adversos, pero estos se concentran en
manifestaciones locales, neuromusculares y transitorias, mientras los rellenos de ácido
hialurónico se asocian principalmente con reacciones del sitio de inyección y una
proporción reducida de complicaciones graves. La revisión de pacientes con cáncer no
identificó una señal que permita calificar estas intervenciones como carcinógenas; su
principal mensaje fue la necesidad de selección clínica y evaluación del tratamiento
antineoplásico [3-12].
La magnitud global de utilización ayuda a contextualizar por qué incluso eventos poco
frecuentes adquieren relevancia sanitaria. La comparación temporal de ISAPS permite
observar un crecimiento sustancial de ambas categorías entre 2020 y 2024, con una
expansión particularmente marcada para ácido hialurónico. Este aumento no aporta
información causal sobre cáncer, pero incrementa la exposición poblacional y, por tanto,
la capacidad de los sistemas de farmacovigilancia y tecnovigilancia para detectar
señales raras si estas existieran.
La evolución del volumen mundial de procedimientos se representó con datos oficiales
de ISAPS, utilizando los años 2020 y 2024 para observar el cambio acumulado en la
exposición global a las dos intervenciones de interés.
Gráfico 1. Volumen mundial estimado de procedimientos con toxina botulínica y ácido
hialurónico, 2020 y 2024
391
Fuente: International Society of Aesthetic Plastic Surgery, Global Survey 2024 [1].
El Gráfico 1 evidencia que los procedimientos con toxina botulínica pasaron de
aproximadamente 6,21 a 7,89 millones entre 2020 y 2024, mientras los procedimientos
con ácido hialurónico aumentaron de 4,05 a 6,34 millones [1]. En términos relativos, el
incremento fue de 26,9% para toxina botulínica y 56,4% para ácido hialurónico. La
amplitud de la exposición mundial contrasta con la ausencia de una señal clínica
reproducible de carcinogenicidad, aunque no sustituye el seguimiento específico de
desenlaces oncológicos a largo plazo.
El análisis clínico de eventos adversos confirmó que ambas intervenciones tienen
perfiles diferenciados. La toxina botulínica se relaciona con efectos derivados de la
modulación neuromuscular y de la difusión local, mientras el ácido hialurónico añade
fenómenos asociados con la implantación de material, respuesta tisular, persistencia,
infección, características reológicas y riesgo vascular. Esta separación resulta esencial
porque una reacción granulomatosa o inflamatoria de un relleno no puede interpretarse
mediante el mismo modelo fisiopatológico que una ptosis palpebral secundaria a
neuromodulación.
392
La siguiente comparación organizó los eventos por mecanismo y momento de aparición,
con el propósito de diferenciar los efectos previsibles de la inyección de aquellos que
requieren diagnóstico específico o intervención urgente.
Tabla 2. Perfil comparativo de eventos adversos y su significado clínico
Evento o dominio
Toxina botulínica tipo A
Rellenos de ácido
hialurónico
Interpretación clínica
Reacciones locales
inmediatas
Dolor, edema, equimosis,
reacción en sitio de
inyección [4-8]
Edema, eritema, dolor,
equimosis, sensibilidad,
firmeza [10-12]
Generalmente autolimitadas
y relacionadas con
inyección, técnica o
farmacología.
Alteraciones
neuromusculares
Ptosis, paresia facial,
asimetría, cefalea [4-7]
No constituyen el patrón
típico
Relacionadas con difusión
local o localización
anatómica, no con
malignidad.
Inflamación tardía
Poco característica en uso
estético habitual
DIR, edema, eritema,
nódulos, induración,
granulomas [13-17]
Requiere diferenciar
inflamación, infección,
hipersensibilidad y cuerpo
extraño.
Infección / biofilm
No constituye el evento
predominante
Descritos como posibles
componentes de nódulos o
reacciones tardías [15-17,34]
La sospecha infecciosa
modifica el abordaje y no
debe etiquetarse como
hipersensibilidad.
Complicación vascular
Excepcional y no
característica del mecanismo
Oclusión, necrosis, pérdida
visual, accidente
cerebrovascular en casos
raros [2,21-23]
Evento tiempo-dependiente,
potencialmente irreversible y
no oncológico.
Carcinogenicidad clínica
No demostrada
No demostrada
Ausencia de señal clínica
consistente; no equivale a
demostración absoluta de
riesgo cero.
Fuente: elaboración a partir de las fuentes [2,4-17,21-23,34].
La Tabla 2 permite distinguir entre frecuencia, gravedad y significado oncológico. Los
eventos inmediatos frecuentes suelen ser autolimitados; las alteraciones
neuromusculares de BoNT-A son compatibles con su mecanismo farmacológico; las
reacciones tardías del ácido hialurónico requieren una clasificación clínica más amplia;
y las complicaciones vasculares, aunque raras, pueden ser graves y permanentes.
Ninguno de estos grupos constituye por mismo una señal de carcinogénesis, por lo
que la evaluación de malignidad exige desenlaces específicos y no una equivalencia
entre inflamación y cáncer.
La cuantificación del riesgo relativo con toxina botulínica frente a placebo muestra un
incremento modesto de eventos adversos en los ensayos de rejuvenecimiento facial.
Para representar esta diferencia sin introducir cálculos nuevos se utilizaron los riesgos
393
relativos publicados en el metaanálisis de Zhang y colaboradores, correspondientes al
desenlace global y a tres regiones faciales.
Los riesgos relativos publicados para rejuvenecimiento facial permitieron representar la
magnitud de diferencia entre BoNT-A y placebo sin recalcular efectos ni combinar
estudios fuera del metaanálisis original.
Gráfico 2. Riesgo relativo de eventos adversos con BoNT-A frente a placebo en
rejuvenecimiento facial
Fuente: Zhang et al., 2025 [8].
El Gráfico 2 muestra riesgos relativos superiores a uno para el conjunto de eventos
adversos y para las tres regiones evaluadas, con la mayor estimación en líneas de la
frente y la menor en patas de gallo [8]. La lectura correcta es que la intervención
aumenta la probabilidad de ciertos eventos respecto de placebo, no que estos eventos
sean graves ni que exista un efecto carcinogénico. Los metaanálisis contemporáneos
mantienen la conclusión de seguridad aceptable cuando la indicación, dosis, anatomía y
técnica son apropiadas [6-9].
En ácido hialurónico, la mayor incertidumbre temporal se concentra en las reacciones
inflamatorias tardías. La literatura utiliza términos como delayed inflammatory reaction,
late-onset reaction, delayed-onset nodule e hipersensibilidad retardada, pero no siempre
394
aplica definiciones equivalentes. La revisión de la evidencia mostró que la inflamación
tardía puede involucrar edema, eritema, induración, dolor, nódulos y granulomas, y que
los desencadenantes propuestos incluyen activación inmune sistémica, infección,
biofilm, degradación del producto y factores técnicos [13-20,34].
Las reacciones inflamatorias tardías se sintetizaron mediante estudios que aportaron
incidencia, series clínicas, desencadenantes inmunológicos o modelos etiológicos,
evitando equiparar porcentajes obtenidos con denominadores diferentes.
Tabla 3. Evidencia clínica sobre reacciones inflamatorias tardías asociadas con rellenos de
ácido hialurónico
Fuente
Base de evidencia
Dato cuantitativo o
patrón
Aporte para
interpretación
Chung et al., 2020 [13]
Prospectivos, retrospectivos
y casos
DIR: 1,1% por año; posible
DTH: 0,06% por año; ~5%
de DTH reportadas
demostradas
Estableció una estimación
temprana y diferenció DIR
de verdadera
hipersensibilidad.
Bachour et al., 2022 [18]
Revisión sistemática; 19
pacientes
3 reacciones tras infección y
16 tras vacunación
SARS-CoV-2
Apoya la activación inmune
sistémica como
desencadenante en casos
seleccionados.
Goodman et al., 2023 [17]
Consenso multidisciplinario
Consenso en 16 de 20
preguntas
Propone interacción entre
relleno, patógenos e
inflamación para nódulos
tardíos.
Wu et al., 2024 [19]
Revisión sistemática; 26
estudios, 139 pacientes
DIR en 68 pacientes (48,92%
de los casos reportados en
esa revisión)
Describe la distribución entre
casos seleccionados; no
representa incidencia
poblacional.
Lee et al., 2024 [15]
Revisión etiológica
Producto, huésped,
infección/biofilm y técnica
como mecanismos
Sustenta un modelo
multifactorial y la
importancia del tamaño del
bolo y del estado inmune.
Bhatia et al., 2025 [20]
Revisión sistemática; 6
publicaciones, 25 mujeres
Inicio desde horas hasta
semanas tras exposición viral
Confirma que el fenómeno
post-viral es raro y basado
principalmente en evidencia
de casos.
Seo et al., 2026 [14]
Metaanálisis; 242 estudios +
71 reportes de casos
0,0005 eventos/paciente-año;
mediana de inicio 3 meses
Actualiza la incidencia y
muestra variación por
tecnología de reticulación.
Fuente: elaboración a partir de las fuentes [13-20].
La Tabla 3 demuestra que la aparente variabilidad de frecuencia depende del tipo de
evidencia. El 48,92% informado por Wu y colaboradores corresponde a la proporción
de pacientes con DIR dentro de una revisión de casos de complicaciones relacionadas
con SARS-CoV-2, por lo que no representa el riesgo entre todas las personas inyectadas
[19]. En contraste, Chung y Seo utilizaron denominadores aptos para estimar incidencia
y obtuvieron valores anuales bajos, aunque diferentes por diseño, periodo y tecnologías
incluidas [13,14].
395
Para evitar una comparación engañosa, las estimaciones anuales se representaron de
forma descriptiva y no se combinaron en un único efecto. El objetivo fue mostrar la
amplitud entre la estimación histórica de DIR, la posible hipersensibilidad retardada y el
metaanálisis más reciente, manteniendo visible que la definición y el denominador no
son idénticos.
La variabilidad de las estimaciones anuales se mostró de forma descriptiva para destacar
que la evolución metodológica y las definiciones de caso modifican la frecuencia
observada.
Gráfico 3. Estimaciones publicadas de incidencia anual de reacciones inflamatorias tardías
por ácido hialurónico
Fuente: Chung et al., 2020 [13], y Seo et al., 2026 [14].
El Gráfico 3 evidencia una reducción notable entre la estimación de DIR de Chung de
1,1% anual y la incidencia agrupada de 0,05% por paciente-año publicada por Seo en
2026 [13,14]. La posible hipersensibilidad retardada de 0,06% anual se aproxima a la
estimación contemporánea de DIR, pero representa un concepto clínico distinto. Esta
heterogeneidad respalda la necesidad de definiciones estandarizadas y seguimiento
basado en paciente-año antes de comparar productos o establecer riesgos individuales.
396
Los estudios sobre eventos vasculares aportaron otra dimensión de seguridad del ácido
hialurónico. La revisión de Doyon y colaboradores identificó 365 nuevos casos de
pérdida visual publicados, con la nariz, la frente y la glabela como sitios de mayor
riesgo y recuperación visual completa en una minoría [21]. Estas cifras provienen de
casos publicados y no permiten estimar incidencia poblacional, pero confirman que la
inyección intravascular accidental constituye una complicación de alta gravedad y exige
entrenamiento anatómico, reconocimiento inmediato y protocolos de derivación
[2,22,23].
La síntesis específicamente oncológica no identificó evidencia clínica consistente de
incremento de incidencia de cáncer después de BoNT-A, aumento de recurrencia
tumoral atribuido a BoNT-A, transformación maligna causada por rellenos de ácido
hialurónico, incremento demostrado de cáncer cutáneo por el relleno o relación causal
entre granulomas por ácido hialurónico y una neoplasia posterior. El hallazgo debe
expresarse como ausencia de evidencia clínica causal disponible y no como
demostración absoluta de ausencia de riesgo.
El componente mecanístico mostró que el hialuronano endógeno puede participar en
procesos vinculados con progresión tumoral, señalización CD44, inflamación,
angiogénesis e inmunosupresión [25-31]. Sin embargo, los estudios analizan
metabolismo del hialuronano dentro de tejido tumoral, concentraciones locales,
fragmentación, enzimas y receptores, condiciones que no son equivalentes a la
administración subdérmica de un gel reticulado con propiedades fisicoquímicas
específicas. La distinción entre ambos escenarios fue determinante para la interpretación
final.
397
La síntesis oncológica final integró evidencia clínica, mecanística y criterios de práctica,
separando los escenarios en los que existe información directa de aquellos sustentados
principalmente por plausibilidad biológica.
Tabla 4. Interpretación oncológica y criterios clínicos de seguridad
Cuestión clínica
Estado de la evidencia
Implicación práctica
Principal limitación
BoNT-A y aparición de
cáncer
No se identificó señal clínica
causal en estudios de
seguridad ni revisiones
disponibles [3-9,24]
No justificar
contraindicación oncológica
absoluta por
carcinogenicidad hipotética
Ensayos estéticos no
diseñados para cáncer como
desenlace primario.
AH reticulado y
transformación maligna
No demostrada clínicamente
[2,3,10-17]
La inflamación o granuloma
persistente exige diagnóstico
diferencial, no inferencia
automática de cáncer
Seguimiento prolongado
limitado y heterogeneidad de
productos.
Hialuronano endógeno y
microambiente tumoral
Participación demostrada en
señalización, inflamación,
angiogénesis e inmunidad
[25-31]
No extrapolar mecanismos
del estroma tumoral a un
relleno dérmico reticulado
Diferencias de
concentración, peso
molecular, reticulación,
compartimento y contexto
biológico.
Antecedente remoto de
cáncer / remisión
Evidencia clínica limitada
pero compatible con uso
seleccionado [3]
Valorar enfermedad,
tratamiento concluido, piel y
comorbilidades
Falta de guías específicas por
tumor y estadio.
Cáncer activo o tratamiento
sistémico
Riesgo condicionado por
estado hematológico,
inmune, infección y
reparación [3]
Individualizar y coordinar
con oncología cuando exista
quimioterapia,
inmunoterapia o tratamiento
reciente
Escasez de estudios
prospectivos específicos.
Radioterapia reciente o tejido
irradiado
Posible alteración de
vascularización, elasticidad y
cicatrización [3]
Evitar decisiones
automáticas; valorar zona,
tiempo desde radioterapia y
calidad tisular
Datos clínicos específicos
insuficientes.
Lesión cutánea sospechosa
No debe atribuirse a relleno
sin evaluación
Completar valoración
dermatológica y biopsia
cuando corresponda antes de
inyectar
Riesgo de retraso diagnóstico
por sesgo de atribución.
Fuente: elaboración a partir de las fuentes [2-3,10-17,24-31].
La Tabla 4 sintetiza que el principal determinante de decisión en oncología no es una
carcinogenicidad demostrada, sino la situación clínica. En cáncer activo, quimioterapia,
radioterapia reciente, inmunoterapia o inmunosupresión deben valorarse estado
hematológico, susceptibilidad infecciosa, capacidad de cicatrización, integridad vascular
y características del tejido [3]. En remisión o después de tratamiento concluido, la
evidencia permite considerar procedimientos seleccionados cuando no existan
contraindicaciones dermatológicas o sistémicas y se cuente con una valoración clínica
adecuada.
La revisión también confirmó un principio de seguridad diagnóstica: una lesión cutánea
persistente, progresiva, ulcerada, sangrante o indurada no debe atribuirse
automáticamente a un relleno previo. La presencia de material inyectable puede
398
producir nódulos inflamatorios o cambios palpables, pero no debe retrasar
dermatoscopia, imagen, biopsia o referencia especializada cuando la morfología resulte
sospechosa. Este criterio reduce el riesgo de sesgo de atribución y protege la detección
oportuna de una neoplasia independiente.
Como control de equilibrio de la síntesis se clasificó cada una de las 34 referencias
según el dominio principal para el cual aportó evidencia, de modo que una misma
fuente se contabilizó una sola vez.
Gráfico 4. Distribución temática de las fuentes utilizadas en la síntesis final
Fuente: elaboración propia a partir de las 34 referencias incluidas en el artículo.
El Gráfico 4 muestra la distribución temática del corpus final, con seis fuentes centradas
principalmente en seguridad de BoNT-A, seis en seguridad general o vascular del ácido
hialurónico, nueve en inflamación tardía, dos en atención estética u oncología, siete en
biología del hialuronano y microambiente tumoral, y cuatro en metodología o fuentes
oficiales. La distribución evita que la conclusión oncológica dependa exclusivamente de
estudios mecanísticos o de reportes de complicaciones raras y permite integrar niveles
de evidencia complementarios.
399
En conjunto, los resultados sostienen un perfil de seguridad generalmente favorable
para ambas intervenciones, una frecuencia baja pero real de inflamación tardía con
ácido hialurónico, la existencia de complicaciones vasculares raras y potencialmente
devastadoras, y una ausencia de evidencia clínica convincente de carcinogénesis
causada por BoNT-A o rellenos de ácido hialurónico. La mayor incertidumbre se
mantiene en seguimiento oncológico prolongado y en pacientes expuestos durante
tratamientos antineoplásicos activos.
Discusión
La principal interpretación derivada de la evidencia es que la seguridad oncológica debe
analizarse mediante desenlaces oncológicos y no mediante equivalencias conceptuales
entre inflamación y cáncer. La inflamación es una respuesta biológica inespecífica que
puede acompañar trauma, infección, material extraño, activación inmunológica o
reparación tisular, mientras la carcinogénesis implica acumulación de alteraciones
celulares y microambientales capaces de favorecer transformación y expansión clonal.
En la literatura revisada no se identificó una secuencia clínica reproducible que conecte
la exposición estética con aparición o recurrencia tumoral.
La toxina botulínica tipo A dispone de un volumen considerable de evidencia de
seguridad estética. Los metaanálisis de Cavallini, Zargaran, Gostimir, Brin y Zhang
muestran diferencias en formulaciones, regiones, dosis y definiciones, pero coinciden en
un perfil dominado por efectos locales o neuromusculares y una baja proporción de
eventos graves [4-8]. Esta consistencia entre estudios independientes disminuye la
plausibilidad de una toxicidad sistémica frecuente no reconocida, aunque los ensayos
continúan siendo insuficientes para excluir eventos extremadamente raros o procesos
con latencia de décadas.
400
El incremento relativo de eventos adversos frente a placebo no contradice la conclusión
de seguridad favorable. Un riesgo relativo superior a uno indica una diferencia entre
grupos, pero la relevancia depende del riesgo absoluto, el tipo de evento, su duración y
reversibilidad. La mayoría de los eventos reportados después de BoNT-A corresponden
a cefalea, ptosis, paresia localizada, asimetría o reacción en el sitio de inyección [4-8].
Estas manifestaciones son coherentes con el mecanismo farmacológico y no constituyen
marcadores de transformación neoplásica.
La revisión de Grenda sobre el uso de toxina botulínica en cáncer añade una perspectiva
mecanística útil porque describe investigaciones preclínicas y aplicaciones terapéuticas
complementarias en las que se han explorado efectos sobre perfusión, analgesia,
proliferación o apoptosis [24]. Esta literatura no permite recomendar BoNT-A como
tratamiento antineoplásico fuera de indicaciones investigadas, pero muestra que la
interacción entre toxina botulínica y biología tumoral no se ha orientado hacia una señal
consistente de promoción de cáncer. La prudencia exige diferenciar ausencia de
evidencia carcinogénica de evidencia de efecto antitumoral clínico.
En los rellenos de ácido hialurónico, la discusión es más compleja porque existe
persistencia temporal de material y una interfaz entre gel, tejido e inmunidad. Las
revisiones de alto nivel muestran que la mayoría de los efectos adversos inmediatos son
previsibles y transitorios [10-12], mientras la literatura de reacciones tardías demuestra
que el producto puede permanecer como sustrato de respuestas inmunológicas o
inflamatorias mucho después del procedimiento [13-17]. Esta persistencia explica la
necesidad de vigilancia, pero no establece por misma un mecanismo de
transformación maligna.
La diferencia entre las estimaciones de Chung y Seo constituye uno de los hallazgos
metodológicamente más importantes. La estimación de 1,1% anual derivada de estudios
401
prospectivos en 2020 fue durante años una referencia frecuente [13], mientras el
metaanálisis de 2026, con 242 estudios, estimó 0,05% por paciente-año [14]. Las cifras
no deben enfrentarse como si midieran exactamente el mismo universo; cambian la
definición operativa, las tecnologías disponibles, la forma de acumular tiempo de
exposición y la composición de los estudios incluidos.
El metaanálisis de Seo también mostró variación de incidencia por tecnología de
reticulación, con estimaciones por paciente-año superiores para SHAPE y Vycross que
para NASHA y HICE [14]. Este resultado respalda la idea de que el ácido hialurónico
no constituye una exposición uniforme y que las propiedades del producto influyen en
comportamiento biológico, degradación y respuesta tisular. Por tanto, las futuras
investigaciones oncológicas deberán registrar marca, concentración, agente de
reticulación, reología, volumen y localización, en lugar de agrupar todos los rellenos
bajo una categoría única.
Los modelos etiológicos propuestos por Lee, Barańska-Rybak y Goodman coinciden en
una interacción multifactorial que incorpora producto, huésped, técnica,
microorganismos e inmunidad [15-17]. La hipótesis de biofilm no excluye otros
mecanismos, y la presencia de un nódulo puede representar infección, inflamación
estéril, reacción de cuerpo extraño, hipersensibilidad u otra patología. Esta amplitud
diagnóstica resulta especialmente relevante en pacientes con antecedente oncológico,
donde atribuir cualquier lesión a una recurrencia o, en sentido contrario, atribuirla al
relleno sin biopsia puede conducir a errores clínicos.
Las observaciones posteriores a SARS-CoV-2 reforzaron la plausibilidad de que una
activación sistémica pueda desencadenar inflamación alrededor de un relleno
previamente tolerado [18-20]. Sin embargo, la mayor parte de esta evidencia procede de
casos y series seleccionadas, con fuerte posibilidad de sesgo de publicación. La
402
proporción de DIR de 48,92% en la revisión de Wu refleja la distribución entre
pacientes que ya presentaron complicaciones y no debe comunicarse como una
incidencia de 48,92% entre personas tratadas [19]. Esta distinción es esencial para no
sobredimensionar el riesgo.
El comportamiento clínico de las reacciones post-virales también cuestiona la
equivalencia con malignidad. Los síntomas descritos suelen ser edema, eritema,
angioedema, induración o nódulos que aparecen horas, días o semanas después de un
estímulo inmunológico y que pueden responder a observación, corticosteroides,
hialuronidasa o tratamiento dirigido a infección según el caso [18-20]. La temporalidad,
reversibilidad y asociación con activación inmune ofrecen un patrón más compatible
con inflamación que con una transformación neoplásica inducida.
Las complicaciones vasculares representan el extremo de gravedad para los rellenos,
pero su mecanismo es mecánico y embólico. La revisión de Doyon identificó 365
nuevos casos de pérdida visual y mostró que la recuperación completa fue infrecuente
[21], mientras Botha y Xiao enfatizaron la necesidad de reconocimiento temprano y
manejo especializado [22,23]. La existencia de estos eventos demuestra que una
conclusión de seguridad general no significa ausencia de riesgos graves, y que la
valoración oncológica debe coexistir con los principios básicos de seguridad anatómica
y técnica.
En materia de hialuronano y cáncer, la evidencia molecular es sólida para afirmar que el
metabolismo de esta molécula participa en el microambiente tumoral. Cirillo describió
la función dual del eje hialuronano/CD44 [25], Donelan destacó la relación entre
metabolismo desregulado, inflamación e inmunosupresión [26], y revisiones de Rosales
y Gagneja mostraron efectos dependientes de estructura, tamaño y contexto [27,28].
403
Estos trabajos explican por qué surge la preocupación teórica, pero también por qué la
inferencia desde biología tumoral hacia relleno dérmico requiere cautela.
El hialuronano tumoral es sintetizado, degradado y reorganizado de forma dinámica por
células malignas y estromales, mientras el relleno estético está químicamente reticulado
para modificar su degradación y comportamiento reológico. Los fragmentos de bajo
peso molecular pueden tener propiedades proinflamatorias, pero la cantidad,
distribución, persistencia y señalización resultan dependientes del microambiente
[25-31]. La similitud nominal de la molécula no permite asumir identidad funcional
entre un componente de matriz extracelular tumoral y un gel médico implantado en
tejido no neoplásico.
Los estudios mecanísticos clásicos sobre células madre tumorales, receptores y
resistencia terapéutica mantienen valor explicativo [29-31], aunque deben ubicarse en
un nivel de evidencia diferente de los estudios clínicos. Una revisión de seguridad
oncológica no puede utilizar mecanismos celulares como sustituto de incidencia de
cáncer en humanos. De igual forma, la ausencia de señal en ensayos estéticos de meses
de duración no puede sustituir un seguimiento específico de años. La conclusión
científicamente proporcionada surge precisamente de reconocer estas dos limitaciones
simultáneamente.
La evidencia en pacientes oncológicos ofrece un mensaje práctico más inmediato.
Barone y colaboradores encontraron que diversos procedimientos estéticos pueden
utilizarse en pacientes seleccionados y reportaron beneficios en corrección de secuelas y
calidad de vida, pero también señalaron contraindicaciones relativas derivadas de
tratamientos sistémicos y reparación comprometida [3]. Esto desplaza la pregunta
clínica desde “¿el producto causa cáncer?” hacia “¿el estado actual del paciente permite
un procedimiento electivo con un riesgo aceptable?”.
404
En un antecedente remoto de cáncer con remisión estable, sin inmunosupresión,
alteración hematológica, infección activa ni tratamiento reciente que comprometa
cicatrización, la literatura no aporta una razón oncológica absoluta para prohibir
BoNT-A o ácido hialurónico [3]. La decisión continúa dependiendo de la indicación
estética, la anatomía, el producto y el consentimiento informado. La historia oncológica
debe registrarse porque modifica el contexto de vigilancia y porque una lesión nueva
puede requerir un umbral diagnóstico más bajo.
En cáncer activo, la situación es diferente. La quimioterapia puede asociarse con
neutropenia, trombocitopenia y alteración reparativa; la radioterapia puede producir
cambios vasculares, fibrosis y fragilidad del tejido; la inmunoterapia puede modificar
respuestas inflamatorias; y tratamientos dirigidos pueden tener perfiles específicos de
cicatrización o infección [3]. La literatura disponible no permite establecer intervalos
universales aplicables a todos los agentes, por lo que la coordinación interdisciplinaria
resulta más defendible que una regla temporal rígida sin respaldo.
La localización del procedimiento también adquiere importancia. La aplicación sobre
una lesión cutánea de naturaleza incierta puede alterar temporalmente la apariencia,
generar inflamación y retrasar la interpretación de cambios posteriores. Por ello, la
presencia de una lesión persistente, pigmentada de forma atípica, ulcerada, sangrante,
indurada o progresiva debe motivar evaluación diagnóstica antes del procedimiento. Un
relleno previo no excluye neoplasia y una neoplasia independiente no debe atribuirse al
relleno sin evaluación histológica cuando esté indicada.
La discusión de seguridad debe incorporar exposición repetida. Los datos de ISAPS
demuestran millones de procedimientos anuales y crecimiento sostenido [1], mientras la
FDA reconoce que la seguridad de algunos rellenos utilizados repetidamente durante
periodos prolongados no ha sido evaluada en estudios clínicos controlados [2]. La
405
repetición puede modificar volumen acumulado, persistencia, inflamación y
complejidad anatómica. La investigación futura necesita cohortes longitudinales
capaces de reconstruir dosis acumulada, productos sucesivos, intervalos y eventos
clínicos tardíos.
La farmacovigilancia y la tecnovigilancia ofrecen oportunidades para detectar señales,
pero tienen limitaciones por subregistro, ausencia de denominadores y atribución
incierta. Los metaanálisis de ensayos controlados proporcionan denominadores más
sólidos para eventos frecuentes, mientras los sistemas de reportes y revisiones de casos
son más sensibles a eventos raros. La triangulación de estas fuentes es preferible a
depender de un solo diseño, especialmente cuando el desenlace de interés, como cáncer,
tiene latencia prolongada y múltiples factores de confusión.
La heterogeneidad metodológica constituye una limitación central. En BoNT-A existen
varias formulaciones, unidades no siempre intercambiables y regiones faciales
diferentes; en rellenos de ácido hialurónico varían reticulación, concentración,
elasticidad, cohesividad, profundidad y volumen. Además, las definiciones de reacción
inflamatoria tardía o nódulo no son uniformes [10,13-17]. Esta diversidad impidió
producir una medida combinada válida de seguridad oncológica y justifica la elección
de síntesis cualitativa con presentación de estimaciones publicadas.
Otra limitación es la escasez de estudios que incorporen cáncer como desenlace
primario. Los ensayos estéticos están diseñados para evaluar eficacia, satisfacción y
eventos adversos durante semanas o meses, mientras una evaluación de carcinogénesis
requeriría muestras amplias, seguimiento multianual, información sobre exposición
acumulada y ajuste por edad, tabaquismo, radiación, genética y otros determinantes de
cáncer. Por este motivo, la ausencia de casos en ensayos cortos no puede interpretarse
como una prueba definitiva de ausencia de riesgo a largo plazo.
406
La evidencia específica en supervivientes y pacientes con cáncer activo también es
limitada y heterogénea. La revisión de Barone constituye un avance por reunir 42
estudios [3], pero agrupa procedimientos y escenarios distintos, lo que dificulta
formular reglas por tipo tumoral, estadio o fármaco antineoplásico. Se requieren
registros multicéntricos que documenten diagnóstico oncológico, estado de enfermedad,
tratamiento, intervalos, producto estético, técnica, complicaciones y seguimiento de
nuevas neoplasias o recurrencias.
La fortaleza de la presente síntesis radica en mantener una separación explícita entre
seguridad estética, inflamación tardía, eventos vasculares y carcinogenicidad, además de
actualizar la evidencia hasta septiembre de 2026. La incorporación del metaanálisis de
Seo, publicado días antes del cierre de la búsqueda, modifica la estimación
contemporánea de DIR y demuestra la importancia de actualizar un campo de rápida
evolución [14]. También se integraron datos oficiales de utilización global y
advertencias regulatorias para contextualizar la magnitud de exposición [1,2].
Otra fortaleza consiste en no generar cifras PRISMA ni efectos combinados que no
pudieran reconstruirse con datos reales. La transparencia metodológica puede parecer
menos visual que un diagrama completo, pero evita introducir precisión falsa. La
extensión PRISMA-S subraya la relevancia de reportar estrategias de búsqueda
reproducibles [33], y esta revisión conserva las combinaciones principales, las fuentes
consultadas y la fecha de actualización, mientras declara la ausencia de registro
prospectivo y de un conteo completo de duplicados del proceso inicial.
La aplicabilidad clínica se concentra en la selección del paciente y la capacidad de
responder a complicaciones. Para BoNT-A, la anatomía, dosis y localización reducen
ptosis, asimetría y otros efectos previsibles; para ácido hialurónico, la elección del
producto, técnica aséptica, plano, volumen y conocimiento vascular son determinantes
407
[2,10,15-17]. En pacientes oncológicos, estas medidas deben complementarse con
evaluación hematológica, inmunológica, terapéutica y tisular, además de comunicación
con oncología cuando exista incertidumbre significativa.
El consentimiento informado debería comunicar el riesgo con proporcionalidad. No
resulta correcto afirmar que el ácido hialurónico “produce cáncer” a partir de estudios
de microambiente tumoral, ni asegurar que existe un riesgo absolutamente nulo porque
los ensayos estéticos no detecten carcinogénesis. La formulación respaldada por la
evidencia es que no se ha demostrado una asociación causal clínica entre BoNT-A o
rellenos de ácido hialurónico y cáncer, mientras persisten limitaciones de seguimiento
específico a largo plazo.
Las reacciones inflamatorias tardías merecen seguimiento separado de la vigilancia
oncológica. Una reacción que aparece meses después puede requerir evaluación de
infección, antecedentes odontológicos, enfermedad viral reciente, vacunación,
condición autoinmune, tipo de producto y técnica [15-20]. La ecografía de partes
blandas, estudios microbiológicos, marcadores inflamatorios o biopsia pueden ser útiles
en escenarios seleccionados, tal como proponen guías para nódulos tardíos [34],
evitando tratamientos empíricos que oculten el diagnóstico.
La novedad científica de la síntesis reside en integrar la seguridad oncológica con
evidencia de 2026 sobre oncología estética y sobre incidencia de DIR, sin confundir
mecanismos de hialuronano tumoral con comportamiento de rellenos. Esta integración
permite formular una conclusión más precisa que la dicotomía “seguro versus
peligroso”: el riesgo carcinogénico no está demostrado, las complicaciones
inflamatorias y vasculares están demostradas, y la vulnerabilidad clínica del paciente
oncológico depende en gran medida de su enfermedad y tratamiento.
408
Las líneas de investigación prioritarias incluyen cohortes prospectivas con seguimiento
superior a cinco años, registros internacionales de pacientes con antecedentes de cáncer
sometidos a procedimientos estéticos, análisis de recurrencia y nuevas neoplasias,
caracterización del producto y de la exposición acumulada, estudio de biomarcadores
inmunológicos y evaluación de interacciones con inmunoterapia o radioterapia. La
posibilidad de vincular registros de procedimientos con registros poblacionales de
cáncer permitiría estimar riesgos con denominadores adecuados sin depender
exclusivamente de reportes espontáneos.
También se requiere estandarizar la nomenclatura de DIR, DTH, nódulo tardío,
granuloma y biofilm. La comparabilidad de incidencias depende de definiciones
clínicas, confirmación diagnóstica y tiempo mínimo desde la inyección. La diferencia
entre 1,1% y 0,05% anual observada en revisiones separadas [13,14] ilustra cómo el
avance metodológico puede transformar la percepción del riesgo. Una taxonomía
uniforme facilitaría comparaciones por tecnología de reticulación y permitiría distinguir
reacciones inmunológicas reales de infecciones o fenómenos de cuerpo extraño.
Finalmente, la seguridad oncológica debe permanecer como un componente de una
evaluación integral y no como el único eje de decisión. El procedimiento puede ser
razonable en una persona con antecedente oncológico estable y, al mismo tiempo, ser
inapropiado en otra con neutropenia, radiodermitis activa, lesión sospechosa o
tratamiento que comprometa la reparación.
409
Conclusiones
La evidencia clínica sistematizada indica que la toxina botulínica tipo A presenta un
perfil de seguridad favorable en dermatología estética, con eventos adversos
predominantemente locales, transitorios y coherentes con su mecanismo neuromuscular.
Los metaanálisis muestran un incremento relativo de determinados eventos frente a
placebo, pero no identifican una señal clínica consistente de carcinogénesis, aumento de
incidencia de cáncer o recurrencia tumoral atribuible al uso dermatológico habitual.
Los rellenos dérmicos de ácido hialurónico también muestran un perfil generalmente
favorable, aunque incorporan riesgos propios de un material implantado, entre ellos
edema, eritema, dolor, nódulos, infección, granulomas, reacciones inflamatorias tardías
y complicaciones vasculares raras. La inflamación tardía es un fenómeno real y
documentado, con estimaciones anuales bajas y variables según definición, diseño y
tecnología del producto, por lo que no equivale por misma a hipersensibilidad ni a
transformación maligna.
La relación entre hialuronano y cáncer requiere interpretación contextual. El
hialuronano endógeno participa en señalización, migración, angiogénesis e
inmunomodulación del microambiente tumoral, pero estos mecanismos no demuestran
que un relleno dérmico de ácido hialurónico reticulado inicie o acelere una neoplasia.
Tampoco se identificó evidencia clínica convincente de transformación maligna causada
por rellenos, incremento demostrado de cáncer cutáneo ni relación causal entre
granulomas por relleno y malignidad posterior, aunque las limitaciones de seguimiento
impiden formular una garantía de riesgo cero.
El antecedente de cáncer no constituye por solo una contraindicación absoluta. La
decisión debe considerar situación actual de la enfermedad, tratamientos activos o
concluidos, parámetros hematológicos, inmunosupresión, riesgo infeccioso,
410
cicatrización, radioterapia, medicamentos concomitantes y localización del
procedimiento; en cáncer activo, quimioterapia, inmunoterapia o tejido recientemente
irradiado, la valoración individual y la coordinación interdisciplinaria adquieren mayor
relevancia.
La práctica segura exige documentar antecedentes oncológicos, tratamientos,
características del producto, volumen y localización, además de investigar antes del
procedimiento cualquier lesión persistente, progresiva, ulcerada, sangrante o indurada.
El aporte principal consiste en separar seguridad clínica, inflamación o complicaciones
vasculares y biología tumoral del hialuronano, evitando inferencias causales que
excedan la evidencia disponible.
Las futuras investigaciones deben priorizar cohortes multicéntricas y registros con
seguimiento superior a cinco años, exposición repetida, caracterización fisicoquímica de
rellenos, biomarcadores inmunológicos, interacción con radioterapia e inmunoterapia,
recurrencia tumoral y aparición de nuevas neoplasias. Esta vigilancia permitirá
estimaciones de riesgo más precisas y fortalecerá la toma de decisiones basada en
evidencia en pacientes oncológicos.
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