Ecografía pulmonar en emergencias valor diagnóstico frente a la radiografía de
tórax en la identificación temprana del edema agudo de pulmón en pacientes
atendidos en emergencia.
Lung ultrasound in emergencies: diagnostic value compared with chest radiography for
early identification of acute pulmonary edema in emergency patients.
Ultrassonografia pulmonar em emergências: valor diagnóstico comparado à radiografia
de tórax na identificação precoce do edema pulmonar agudo em pacientes de
emergência.
Erick Washington Balladares Giler
Universidad de Guayaquil
Ecuador
erickballadares11@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0001-4617-8993
Forma de citación en APA, séptima edición.
Balladares, E. (2026). Ecografía pulmonar en emergencias valor diagnóstico frente a la radiografía de
tórax en la identificación temprana del edema agudo de pulmón en pacientes atendidos en
emergencia. Revista Ibero Research, 1(7), 259 - 300.
Fecha
de
presentación:
01/09/2026
Fecha
de
aceptación:
03/09/2026
Fecha
de
publicación:
04/09/2026
259
Resumen
El edema agudo de pulmón constituye una causa crítica de disnea cuyo reconocimiento
temprano condiciona la oportunidad terapéutica en emergencia. El objetivo fue analizar
el valor diagnóstico de la ecografía pulmonar frente a la radiografía de tórax para la
identificación temprana del edema agudo de pulmón en pacientes atendidos en servicios
de emergencia. Se realizó una revisión narrativa estructurada de literatura biomédica,
con búsqueda y verificación en PubMed/MEDLINE, Cochrane Library y documentos
de consenso, priorizando estudios comparativos, metaanálisis y guías clínicas. La
evidencia mostró una sensibilidad consistentemente mayor de la ecografía pulmonar,
con estimaciones comparativas de 88,0% frente a 73,0% y de 91,8% frente a 76,5%,
mientras la especificidad fue generalmente comparable y dependiente del contexto
clínico. Los estudios recientes confirmaron ventajas de rapidez a pie de cama y
capacidad de exclusión, aunque las líneas B permanecen inespecíficas y dependientes
del operador. Se concluye que la ecografía pulmonar posee alto valor para la evaluación
inicial y debe integrarse con clínica, ecocardiografía, biomarcadores y radiografía
cuando aporte información anatómica adicional.
Palabras clave: líneas B; insuficiencia cardiaca aguda; disnea; ultrasonografía a pie de
cama; congestión pulmonar.
260
Abstract
Acute pulmonary edema is a critical cause of dyspnea in which early recognition
determines timely treatment in the emergency setting. The objective was to analyze the
diagnostic value of lung ultrasound compared with chest radiography for the early
identification of acute pulmonary edema in patients treated in emergency departments.
A structured narrative review of biomedical literature was conducted, with search and
verification in PubMed/MEDLINE, the Cochrane Library, and consensus documents,
prioritizing comparative studies, meta-analyses, and clinical guidelines. The evidence
showed consistently higher sensitivity for lung ultrasound, with comparative estimates
of 88.0% versus 73.0% and 91.8% versus 76.5%, while specificity was generally
comparable and dependent on the clinical context. Recent studies confirmed advantages
in bedside speed and rule-out capability, although B-lines remain nonspecific and
operator dependent. It is concluded that lung ultrasound has high value for initial
assessment and should be integrated with clinical evaluation, echocardiography,
biomarkers, and chest radiography when additional anatomic information is required.
Keywords: B-lines; acute heart failure; dyspnea; point-of-care ultrasonography;
pulmonary congestion.
261
Resumo
O edema pulmonar agudo constitui causa crítica de dispneia, cujo reconhecimento
precoce condiciona a oportunidade terapêutica na emergência. O objetivo foi analisar o
valor diagnóstico da ultrassonografia pulmonar em comparação com a radiografia de
tórax para a identificação precoce do edema pulmonar agudo em pacientes atendidos em
serviços de emergência. Foi realizada revisão narrativa estruturada da literatura
biomédica, com busca e verificação em PubMed/MEDLINE, Cochrane Library e
documentos de consenso, priorizando estudos comparativos, metanálises e diretrizes
clínicas. As evidências mostraram sensibilidade consistentemente maior da
ultrassonografia pulmonar, com estimativas comparativas de 88,0% versus 73,0% e
91,8% versus 76,5%, enquanto a especificidade foi geralmente comparável e
dependente do contexto clínico. Estudos recentes confirmaram vantagens de rapidez à
beira do leito e capacidade de exclusão, embora as linhas B permaneçam inespecíficas e
dependentes do operador. Conclui-se que a ultrassonografia pulmonar apresenta alto
valor na avaliação inicial e deve ser integrada à clínica, ecocardiografia, biomarcadores
e radiografia quando houver necessidade de informação anatômica adicional.
Palavras-chave: linhas B; insuficiência cardíaca aguda; dispneia; ultrassonografia à
beira do leito; congestão pulmonar.
262
Introducción
La disnea aguda representa un síndrome de alta prioridad en los servicios de emergencia
por su asociación con insuficiencia respiratoria, descompensación cardiovascular y
necesidad de decisiones terapéuticas inmediatas. Dentro de sus causas, la insuficiencia
cardiaca aguda y el edema pulmonar cardiogénico ocupan un lugar relevante, debido a
que la congestión puede progresar con rapidez y coexistir con neumonía, enfermedad
pulmonar obstructiva crónica, asma, tromboembolismo pulmonar o alteraciones
metabólicas, lo cual disminuye la precisión de la valoración clínica aislada. Las guías
contemporáneas mantienen la evaluación integrada de síntomas, signos,
electrocardiograma, biomarcadores e imagen como fundamento del diagnóstico inicial
de insuficiencia cardiaca aguda (1-4).
El edema agudo de pulmón cardiogénico se produce, de forma predominante, por
incremento de las presiones de llenado del corazón izquierdo y de la presión hidrostática
capilar pulmonar, situación que favorece el desplazamiento de líquido hacia el
intersticio y, cuando se supera la capacidad de drenaje linfático, hacia los espacios
alveolares. Este proceso altera la relación aire-líquido, deteriora el intercambio gaseoso
y genera hipoxemia, aumento del trabajo respiratorio y, en los cuadros graves,
insuficiencia respiratoria aguda. La identificación durante los primeros minutos de
atención permite orientar oxigenoterapia, ventilación no invasiva, vasodilatación o
diuresis según el fenotipo clínico y la condición hemodinámica.
La radiografía de tórax ha formado parte del abordaje tradicional de la disnea porque
permite valorar cardiomegalia, redistribución vascular, edema intersticial, opacidades
alveolares, derrame pleural y diagnósticos alternativos. Sin embargo, la expresión
radiográfica depende del momento evolutivo, la posición del paciente, la técnica
empleada, el volumen circulante y la interpretación del observador, de modo que una
263
radiografía sin signos inequívocos de congestión no excluye insuficiencia cardiaca
aguda. Esta limitación resulta especialmente importante durante las fases iniciales,
cuando la necesidad clínica consiste en reconocer cambios antes de que la congestión
sea anatómicamente evidente.
La ecografía pulmonar a pie de cama modificó este escenario al permitir la exploración
inmediata de la interfaz pleuropulmonar. El protocolo BLUE demostró que la
combinación de deslizamiento pleural y un patrón anterior bilateral de múltiples líneas
B podía identificar edema pulmonar con sensibilidad aproximada de 97% y
especificidad de 95% en pacientes con insuficiencia respiratoria aguda (5).
Posteriormente, las recomendaciones internacionales estandarizaron conceptos, técnica,
patrones y aplicaciones del ultrasonido pulmonar, consolidando su utilización como
herramienta point-of-care en contextos de emergencia y cuidados críticos (6).
Las líneas B son artefactos verticales hiperecogénicos que nacen en la línea pleural,
alcanzan el borde profundo de la imagen sin atenuarse y se desplazan con el
movimiento respiratorio cuando existe deslizamiento pleural. Su incremento refleja
aumento de densidad subpleural y pérdida relativa de aireación, por lo que el hallazgo
de múltiples líneas B bilaterales y difusas es compatible con síndrome intersticial. Las
guías de práctica de ultrasonografía point-of-care han reforzado la necesidad de
reconocer el patrón en conjunto con la distribución, el aspecto pleural y el contexto
clínico, evitando atribuir a un artefacto una etiología única (7).
La actualización internacional publicada en 2026 revisó literatura de 2012 a 2025 y
evaluó 1.775 publicaciones nuevas mediante un proceso Delphi con 21 expertos, del
cual surgieron 83 declaraciones de consenso sobre signos, aspectos técnicos,
monitorización y aplicaciones clínicas (8). Este volumen de evidencia confirma que la
ultrasonografía pulmonar ha dejado de ser una técnica exploratoria para convertirse en
264
una herramienta estructurada, aunque el mismo consenso subraya la necesidad de
integrarla con otros ultrasonidos por órgano y con modalidades diagnósticas
complementarias cuando la pregunta clínica excede la capacidad de la técnica.
En insuficiencia cardiaca, el consenso de la European Association of Cardiovascular
Imaging considera la cuantificación de líneas B una expresión dinámica de congestión
pulmonar, útil tanto en cuadros agudos como durante el seguimiento, y enfatiza la
estandarización de la adquisición e interpretación (9). La aplicación práctica admite
protocolos de diferente extensión, desde evaluaciones amplias hasta esquemas
reducidos para pacientes inestables, siempre que se mantengan criterios reproducibles.
La presencia de líneas B bilaterales, el derrame pleural y otros hallazgos ecográficos
pueden aumentar la probabilidad de congestión, pero su significado debe contrastarse
con síntomas, presión arterial, antecedentes cardiovasculares, función ventricular y
biomarcadores.
La principal fortaleza diagnóstica de la ecografía pulmonar deriva de su sensibilidad
para detectar cambios de densidad pulmonar relacionados con líquido extravascular. Las
líneas B pueden coexistir con líneas A y variar durante el tratamiento, por lo que su
interpretación no debe limitarse a una dicotomía normal-anormal. La técnica posibilita
además identificar consolidaciones subpleurales, derrame pleural, ausencia de
deslizamiento y signos orientadores de neumotórax, lo que amplía su utilidad en la
disnea indiferenciada. Una guía práctica reciente resume que la valoración por zonas y
el reconocimiento de perfiles ecográficos permiten adaptar la exploración a la urgencia
sin perder el vínculo con el diagnóstico diferencial (10).
La comparación cuantitativa con la radiografía ha sido evaluada en metaanálisis de
exactitud diagnóstica. Maw et al. incluyeron seis estudios y 1.827 pacientes y estimaron
para la ecografía pulmonar sensibilidad de 88% y especificidad de 90%, frente a
265
sensibilidad de 73% y especificidad de 90% para radiografía de tórax, con una razón
relativa de sensibilidad significativamente favorable a la ecografía (11). Este hallazgo
mostró que la diferencia entre ambas pruebas se concentraba principalmente en la
capacidad de detectar congestión, no en una superioridad uniforme de especificidad.
Una síntesis posterior amplió la evidencia a ocho estudios con 2.787 participantes y
documentó sensibilidad de 91,8% y especificidad de 92,3% para ecografía pulmonar, en
comparación con 76,5% y 87,0% para radiografía, respectivamente (12). Más
recientemente, un metaanálisis de 38 estudios y 6.783 pacientes informó sensibilidad
agrupada de 92%, especificidad de 90% y exactitud de 96% para ultrasonografía
pulmonar en el diagnóstico de insuficiencia cardiaca, con razón de verosimilitud
negativa de 0,14, dato que respalda su capacidad para reducir la probabilidad
diagnóstica cuando el examen es negativo (13).
La evidencia de alta sensibilidad no es exclusiva de comparaciones directas. Un
metaanálisis de ocho estudios y 1.301 pacientes estimó sensibilidad de 97% y
especificidad de 98% para la detección de edema pulmonar agudo mediante
ultrasonografía y líneas B (14). Aunque las poblaciones, protocolos y estándares de
referencia variaron, el resultado estableció un fundamento cuantitativo para considerar
la ecografía pulmonar en pacientes críticos. Esta heterogeneidad también obliga a evitar
la traslación mecánica de una cifra a todos los servicios, debido a que la prevalencia de
insuficiencia cardiaca, la selección de pacientes y la experiencia del operador modifican
los valores predictivos.
Los estudios realizados directamente en servicios de emergencia permiten aproximar
mejor la utilidad clínica cotidiana. Ghauri et al. evaluaron 225 pacientes con disnea
aguda y encontraron sensibilidad de 91,05% y especificidad de 91,18% para ecografía,
mientras la radiografía alcanzó 60,16% y 66,67%, respectivamente (15). En otro estudio
266
prospectivo con 99 pacientes, la ecografía mostró sensibilidad de 96% frente a 65% de
la radiografía, y 16 de 18 pacientes con radiografía negativa y diagnóstico final de
edema pulmonar presentaron ultrasonido positivo, lo cual evidenció el potencial de
detectar congestión no reconocida inicialmente en la imagen convencional (16).
La utilidad se ha observado también en pacientes mayores, población en la que la disnea
suele coexistir con comorbilidad cardiopulmonar. Nakao et al. evaluaron 81 pacientes y
documentaron sensibilidad de 92,5% y especificidad de 85,7% para ecografía pulmonar,
frente a 63,6% y 92,9% para radiografía (17). El resultado ilustra un patrón relevante: la
ecografía tiende a ganar sensibilidad, mientras la radiografía puede conservar una
especificidad elevada en determinados grupos, por lo que el valor clínico de cada prueba
depende de la finalidad inmediata, ya sea excluir congestión, confirmar hallazgos
anatómicos o explorar diagnósticos alternativos.
Los estudios de 2025 añaden matices que impiden presentar la ecografía como sustituto
universal de la radiografía. Keranović et al., en 242 pacientes con disnea aguda,
observaron sensibilidad de 95,3% y valor predictivo negativo de 90,8% para
ultrasonido, con resultados disponibles en una mediana de 10 minutos frente a 62,5
minutos para radiografía, aunque la especificidad ecográfica fue de 51,8% y la
radiográfica de 65,8% (18). El hallazgo destaca la rapidez y la capacidad de exclusión,
al mismo tiempo que demuestra que una elevada sensibilidad puede acompañarse de
mayor proporción de falsos positivos si el patrón se interpreta sin suficiente contexto.
En una cohorte prospectiva de 240 pacientes no críticos con disnea, Miger et al.
encontraron que la incorporación del derrame pleural al criterio ecográfico mejoró el
área bajo la curva a 0,82, con sensibilidad de 80% y especificidad de 84%, mientras la
radiografía alcanzó sensibilidad de 68% y especificidad de 91% (19). La radiografía
mostró mejor desempeño en pacientes sin historia previa de insuficiencia cardiaca,
267
mientras ambas modalidades fueron comparables en quienes presentaban insuficiencia
cardiaca crónica. Estos resultados apoyan una lectura contextual y explican por qué la
superioridad de la ecografía no puede definirse únicamente a partir de promedios
globales.
La inespecificidad de las líneas B constituye el principal límite conceptual. Un patrón
intersticial puede aparecer en síndrome de dificultad respiratoria aguda, neumonía
intersticial, fibrosis pulmonar, contusión y otras alteraciones que aumentan líquido o
tejido en regiones subpleurales. La distribución focal, la irregularidad pleural, las
consolidaciones y los hallazgos cardiovasculares ayudan a diferenciar causas, pero no
eliminan por completo la incertidumbre. Por esa razón, la utilidad clínica aumenta
cuando la ecografía pulmonar forma parte de una evaluación cardiopulmonar que
integre ecocardiografía focal, vena cava inferior cuando corresponda,
electrocardiograma, péptidos natriuréticos, función renal y valoración clínica.
En el contexto latinoamericano y ecuatoriano, la disponibilidad desigual de
equipamiento radiológico, tiempos de traslado, carga asistencial y presencia de
pacientes inestables otorga relevancia a una herramienta que puede realizarse junto a la
camilla. Sin embargo, la implementación no depende únicamente de adquirir
dispositivos portátiles, debido a que la calidad del examen requiere formación,
supervisión, criterios de competencia y protocolos de documentación. El valor potencial
reside en reducir demoras sin reducir el rigor diagnóstico, evitando que la rapidez se
convierta en una fuente de sobreinterpretación de hallazgos inespecíficos.
El problema científico se sitúa, por tanto, en determinar hasta qué punto la ecografía
pulmonar ofrece una ventaja diagnóstica temprana frente a la radiografía sin perder de
vista las limitaciones de ambas modalidades. La evidencia disponible sugiere una
ganancia consistente de sensibilidad y de oportunidad temporal, pero muestra
268
variaciones de especificidad relacionadas con población, protocolo y referencia
diagnóstica. Esta tensión justifica una síntesis centrada en el servicio de emergencia,
donde la decisión no consiste solamente en establecer cuál prueba es más exacta, sino
en definir cómo se complementan para reducir incertidumbre durante los primeros
minutos de atención.
El objetivo general fue analizar el valor diagnóstico de la ecografía pulmonar frente a la
radiografía de tórax en la identificación temprana del edema agudo de pulmón en
pacientes atendidos en servicios de emergencia. De forma específica se buscó comparar
sensibilidad y especificidad, describir la contribución de las líneas B y otros hallazgos
ecográficos, examinar la rapidez y el impacto potencial sobre la conducta clínica, e
identificar las principales limitaciones que condicionan la interpretación. La hipótesis de
trabajo sostuvo que la ecografía pulmonar presenta mayor sensibilidad para la detección
temprana de congestión, con especificidad dependiente del contexto, por lo que su
mayor utilidad se alcanza dentro de una estrategia multimodal.
269
Metodología
Se desarrolló una revisión narrativa estructurada de literatura científica orientada a la
exactitud diagnóstica y a la utilidad clínica de la ecografía pulmonar frente a la
radiografía de tórax en adultos con disnea aguda, sospecha de insuficiencia cardiaca o
edema pulmonar atendidos en servicios de emergencia. El enfoque se mantuvo
coherente con el documento base, pero se amplió mediante búsqueda bibliográfica
externa y verificación individual de datos, con el propósito de actualizar la evidencia
hasta el 4 de septiembre de 2026 sin convertir la revisión en un metaanálisis nuevo ni
atribuir resultados combinados no calculados.
La búsqueda principal se efectuó en PubMed/MEDLINE y se complementó con
consultas dirigidas en Cochrane Library y documentos de sociedades científicas
internacionales, priorizando publicaciones biomédicas indexadas, guías de práctica
clínica, consensos, revisiones sistemáticas, metaanálisis, estudios prospectivos y
ensayos controlados. Se revisaron además los registros bibliográficos enlazados a los
artículos relevantes para verificar autores, año, revista, volumen, páginas, DOI y PMID
cuando estuvieron disponibles. No se utilizaron blogs, páginas comerciales, contenido
de redes sociales ni fuentes sin respaldo científico como fundamento de los resultados.
La estrategia combinó términos MeSH y texto libre en inglés y español. Se emplearon
expresiones equivalentes a “lung ultrasound”, “point-of-care ultrasound”, “B-lines”,
“pulmonary edema”, “acute heart failure”, “acute decompensated heart failure”, “chest
radiography”, “chest X-ray”, “acute dyspnea” y “emergency department”, vinculadas
mediante operadores AND y OR. También se realizaron búsquedas específicas por autor
y título para corroborar referencias del documento original y resolver discordancias
bibliográficas, especialmente cuando una cifra diagnóstica se encontraba atribuida a una
publicación diferente de la fuente primaria verificable.
270
Se incluyeron estudios en población adulta que evaluaran ecografía pulmonar en disnea
aguda, edema pulmonar cardiogénico o insuficiencia cardiaca aguda; investigaciones
con comparación directa frente a radiografía de tórax; metaanálisis de exactitud
diagnóstica; estudios que aportaran tiempos de disponibilidad, impacto sobre la decisión
clínica o respuesta terapéutica; y consensos o guías que describieran técnica,
interpretación y estandarización. Se permitió la inclusión de estudios seminales
anteriores a cinco años cuando su aporte resultó necesario para fundamentar el
protocolo BLUE, la definición de líneas B, la comparación directa histórica o la
evolución de las recomendaciones internacionales.
Se excluyeron estudios exclusivamente pediátricos, reportes de caso aislados,
investigaciones sin relación directa con congestión pulmonar o insuficiencia cardiaca,
publicaciones centradas únicamente en patología pulmonar no cardiogénica sin utilidad
para el diagnóstico diferencial, y documentos cuya información bibliográfica no pudiera
ser verificada. En los trabajos que analizaron poblaciones mixtas se extrajeron
únicamente los datos pertinentes a la pregunta de revisión. La selección se orientó por
pertinencia clínica y calidad de la fuente, sin asignar un número PRISMA de registros
debido a que el diseño correspondió a una revisión narrativa estructurada y no a una
revisión sistemática exhaustiva.
Las variables principales fueron sensibilidad y especificidad de la ecografía pulmonar y
de la radiografía de tórax. Como variables secundarias se consideraron tamaño de
muestra, diseño, entorno de atención, definición del patrón ecográfico, valor predictivo
cuando se encontraba disponible, tiempo hasta obtención del resultado, cambio en la
conducta clínica, cuantificación de líneas B y utilidad para monitorización. La exactitud
se interpretó respecto del estándar de referencia definido por cada estudio, que incluyó
271
adjudicación clínica experta, diagnóstico de alta, combinación de pruebas cardiológicas
o tomografía de baja dosis en investigaciones específicas.
Los datos de los estudios comparativos se extrajeron de los resúmenes PubMed, textos
disponibles y registros bibliográficos verificables. Se comprobaron las cifras incluidas
en el documento base y se corrigieron las atribuciones cuando la fuente primaria
identificada no coincidía con el autor citado originalmente, sin modificar la pregunta de
investigación. En particular, la comparación de sensibilidad de 96% para ecografía
frente a 65% para radiografía, junto con 16 resultados ecográficos positivos entre 18
radiografías inicialmente negativas, se vinculó con el estudio prospectivo de Wooten et
al., mientras la síntesis de 2.787 pacientes se vinculó con Chiu et al.
La síntesis fue descriptiva y comparativa. No se calcularon sensibilidades agrupadas
nuevas, razones de verosimilitud combinadas ni efectos resumen, debido a la
heterogeneidad entre protocolos ecográficos, criterios radiográficos, prevalencia de
insuficiencia cardiaca, poblaciones y estándares de referencia. Las diferencias en
sensibilidad utilizadas en los gráficos se obtuvieron mediante resta aritmética de
porcentajes publicados en estudios que evaluaron ambas modalidades dentro de la
misma investigación, sin inferir significación estadística cuando el artículo fuente no la
proporcionó.
Las cuatro tablas se diseñaron para resumir características metodológicas, rendimiento
diagnóstico, impacto clínico y recomendaciones de consenso. Los cuatro gráficos se
construyeron con datos publicados y verificados, utilizando Python 3 y la biblioteca
Matplotlib en un entorno de análisis local. La representación gráfica se limitó a
porcentajes y diferencias derivados directamente de los artículos seleccionados; no se
imputaron valores faltantes, no se transformaron datos individuales y no se generaron
272
participantes sintéticos. Cada elemento visual mantuvo una fuente explícita para
permitir trazabilidad.
La evaluación crítica consideró heterogeneidad clínica, dependencia del operador,
tamaño muestral, carácter prospectivo o metaanalítico, composición de la población,
definición de positividad de líneas B y riesgo de incorporar la misma información
diagnóstica en el estándar final. Se concedió mayor peso interpretativo a metaanálisis,
consensos y estudios prospectivos comparativos, sin asumir que todos fueran
directamente intercambiables. La revisión mantuvo una distinción entre capacidad para
detectar síndrome intersticial y capacidad para establecer etiología cardiogénica, debido
a que ambas preguntas no son equivalentes.
Por tratarse de una revisión de literatura basada exclusivamente en información
publicada y datos agregados de acceso científico, no existió contacto con pacientes,
intervención clínica, recolección de datos personales ni modificación de historias
clínicas. En consecuencia, no se generó un nuevo protocolo de investigación en seres
humanos ni se atribuyó aprobación de un comité institucional inexistente. Se respetaron
principios de integridad científica mediante verificación de referencias, conservación de
los resultados originales y exclusión de datos que no pudieran asociarse con una fuente
identificable.
273
Resultados
La evidencia seleccionada mostró un patrón general favorable a la ecografía pulmonar
para la detección temprana de congestión, aunque la magnitud de la ventaja varió según
el diseño y la población. Los estudios comparativos abarcaron desde cohortes
prospectivas de menos de cien participantes hasta metaanálisis con varios miles de
pacientes, lo cual permitió observar la consistencia del hallazgo en diferentes
escenarios. La radiografía mantuvo utilidad diagnóstica, especialmente por su
especificidad en algunas poblaciones y por la información anatómica adicional que
aporta, por lo que los resultados se interpretaron como comparación de desempeño y no
como sustitución automática.
La Tabla 1 presenta las características de los estudios utilizados para la comparación
directa. Se incluyeron dos metaanálisis y cuatro estudios prospectivos recientes o
clínicamente representativos, con tamaños muestrales que oscilaron entre 81 y 2.787
pacientes. Las diferencias en edad, estabilidad clínica, referencia diagnóstica y
definición de congestión explican parte de la variabilidad observada y deben
considerarse antes de trasladar una estimación puntual a un servicio de emergencia
distinto.
Tabla 1. Características metodológicas de estudios comparativos seleccionados
Estudio
Diseño
n
Población/compara
ción
Referencia
diagnóstica
Maw et al., 2019 (11)
Revisión sistemática y
metaanálisis
1.827; 6 estudios
Adultos con disnea;
LUS y CXR en
evaluación inicial
Diagnóstico experto
de ADHF o
combinación de
ecocardiografía/BNP
Chiu et al., 2022 (12)
Revisión sistemática y
metaanálisis
2.787; 8 estudios
Disnea y sospecha de
ADHF
Estándar definido por
cada estudio incluido
Ghauri et al., 2021
(15)
Estudio diagnóstico
en emergencia
225
Disnea aguda; LUS y
CXR
Diagnóstico clínico
final
Nakao et al., 2021
(17)
Cohorte diagnóstica
81
Pacientes mayores
con disnea
Diagnóstico final de
insuficiencia cardiaca
aguda
Keranović et al., 2025
(18)
Estudio prospectivo
diagnóstico
242
Disnea aguda
≤3 días; LUS,
CXR y
NT-proBNP
Adjudicación clínica
experta, ciega a LUS
274
Estudio
Diseño
n
Población/compara
ción
Referencia
diagnóstica
Miger et al., 2025 (19)
Estudio prospectivo
multimodal
240
Pacientes ≥50
os, no
críticos, con
disnea
Adjudicación
cardiológica; LDCT
como comparador
objetivo
Fuente: elaboración a partir de Maw et al. (11), Chiu et al. (12), Ghauri et al. (15), Nakao et al. (17), Keranović et al.
(18) y Miger et al. (19).
La tabla evidencia que la superioridad de sensibilidad de la ecografía se ha observado
tanto en síntesis de múltiples estudios como en cohortes individuales. Al mismo tiempo,
los diseños no son equivalentes: Maw y Chiu integraron investigaciones con distintos
estándares de referencia, mientras los estudios más recientes incorporaron adjudicación
clínica o tomografía de baja dosis. Esta diversidad fortalece la validez externa del patrón
general, pero limita cualquier comparación directa entre porcentajes como si
provinieran de una sola población homogénea.
Para visualizar la capacidad de detección se comparó la sensibilidad publicada en seis
investigaciones que reportaron resultados para ambas modalidades. La selección del
Gráfico 1 no pretende combinar estadísticamente los estudios, sino mostrar la dirección
y magnitud de las diferencias observadas dentro de cada fuente, conservando el
porcentaje original y evitando estimaciones agregadas artificiales.
Gráfico 1. Sensibilidad de ecografía pulmonar y radiografía de tórax en estudios comparativos
Fuente: elaboración con porcentajes publicados en Maw et al. (11), Chiu et al. (12), Ghauri et al. (15), Nakao et al.
(17), Keranović et al. (18) y Miger et al. (19).
275
El Gráfico 1 muestra una sensibilidad mayor de la ecografía pulmonar en las seis
comparaciones. Las diferencias fueron amplias en Ghauri y Nakao, superiores a
veintiocho puntos porcentuales, mientras el estudio de Keranović mostró una separación
menor debido al aumento de sensibilidad radiográfica dentro de una cohorte
contemporánea. Incluso en Miger, donde se analizaron pacientes no críticos y se utilizó
un criterio ecográfico enriquecido con derrame pleural, la sensibilidad se mantuvo por
encima de la radiografía, aunque con una diferencia más moderada.
La Tabla 2 resume simultáneamente sensibilidad y especificidad, lo cual resulta
necesario porque una mayor detección no equivale a una mayor capacidad de
confirmación. La lectura conjunta permite reconocer escenarios en los que la ecografía
reduce falsos negativos a costa de una especificidad inferior, así como estudios en los
que ambas medidas permanecen altas. Los metaanálisis de Maw y Chiu aportan las
comparaciones de mayor tamaño, mientras las cohortes recientes ofrecen información
sobre el comportamiento de la técnica en poblaciones específicas.
Tabla 2. Rendimiento diagnóstico comparativo de ecografía pulmonar y radiografía de tórax
Estudio
Sens. LUS (%)
Esp. LUS (%)
Sens. CXR (%)
Esp. CXR (%)
Δ sens. (pp)
Maw et al., 2019
(11)
88
90
73
90
15.0
Chiu et al., 2022
(12)
91.8
92.3
76.5
87
15.3
Ghauri et al.,
2021 (15)
91.05
91.18
60.16
66.67
30.9
Nakao et al., 2021
(17)
92.5
85.7
63.6
92.9
28.9
Keranović et al.,
2025 (18)
95.3
51.8
84.4
65.8
10.9
Miger et al., 2025
(19)
80
84
68
91
12.0
Fuente: elaboración con datos publicados en las referencias (11), (12), (15), (17), (18) y (19). LUS: ecografía
pulmonar; CXR: radiografía de tórax; pp: puntos porcentuales.
En la síntesis comparativa, Maw et al. observaron una diferencia de quince puntos
porcentuales en sensibilidad con especificidad idéntica de 90%, mientras Chiu et al.
encontraron una diferencia de 15,3 puntos y una especificidad también favorable a la
ecografía. Ghauri et al. mostraron la separación más marcada tanto en sensibilidad como
en especificidad. En contraste, Nakao, Keranović y Miger documentaron una
276
especificidad radiográfica superior, hallazgo que demuestra que el contexto clínico y el
umbral ecográfico influyen de manera importante sobre los falsos positivos.
El Gráfico 2 representa la especificidad de las mismas comparaciones. Este indicador
permite valorar la capacidad de cada prueba para identificar correctamente a los
pacientes sin insuficiencia cardiaca o edema pulmonar según el estándar empleado, y
resulta especialmente relevante porque las líneas B pueden aparecer en enfermedades no
cardiogénicas. La heterogeneidad de especificidad es mayor que la observada para
sensibilidad, por lo que el resultado negativo y el resultado positivo de la ecografía no
deben recibir el mismo peso clínico en todos los escenarios.
Gráfico 2. Especificidad de ecografía pulmonar y radiografía de tórax en estudios comparativos
Fuente: elaboración con porcentajes publicados en las referencias (11), (12), (15), (17), (18) y (19).
El Gráfico 2 confirma que la especificidad no presenta una dirección uniforme. En Maw
fue equivalente, en Chiu y Ghauri favoreció a la ecografía, mientras en Nakao,
Keranović y Miger favoreció a la radiografía. La especificidad de 51,8% observada por
Keranović resulta particularmente ilustrativa: un protocolo sensible y rápido puede ser
excelente para reducir la probabilidad de insuficiencia cardiaca cuando es negativo, pero
requiere confirmación contextual cuando es positivo. Esta variación impide formular
una regla universal basada únicamente en la presencia de líneas B.
277
Además de la exactitud, la utilidad de una prueba en emergencia depende de su
capacidad para modificar la decisión clínica sin retrasar la estabilización. La evidencia
prehospitalaria y los ensayos de integración de ecografía han evaluado este componente.
Un metaanálisis de ocho estudios prehospitalarios con 691 pacientes estimó sensibilidad
de 86,7% y especificidad de 87,5% para ecografía pulmonar en insuficiencia cardiaca
descompensada, demostrando que la técnica puede conservar rendimiento fuera del
hospital cuando existe entrenamiento adecuado (20).
En un estudio prospectivo prehospitalario con 264 pacientes, la incorporación de
ecografía aumentó la sensibilidad diagnóstica de los paramédicos de 23% a 71%,
mantuvo especificidad cercana a 96% y elevó la proporción de pacientes con
insuficiencia cardiaca que recibieron tratamiento antes de llegar al hospital de 14% a
53%. La mediana de tiempo hasta tratamiento disminuyó de 169 a 21 minutos, lo cual
proporciona una medida clínica del potencial de la información ecográfica cuando está
disponible de forma inmediata (21).
En el ámbito hospitalario, el ensayo aleatorizado de Pivetta et al. incluyó 518 pacientes
con disnea aguda y encontró que la integración de ecografía pulmonar con la evaluación
clínica alcanzó un área bajo la curva de 0,95, superior al abordaje clínico aislado y al
esquema que incorporaba radiografía y NT-proBNP, además de reducir errores
diagnósticos (22). En contraste, el ensayo piloto BLUSHED-AHF no demostró
diferencia significativa en su desenlace primario de congestión a las seis horas ni en
días vivos y fuera del hospital a 30 días, aunque observó mayor reducción de líneas B a
las 48 horas (23).
La Tabla 3 organiza estos resultados de implementación y permite diferenciar exactitud
diagnóstica de impacto sobre el proceso asistencial. La rapidez de disponibilidad
constituye una ventaja operativa de la ecografía, pero no garantiza por sola mejores
278
desenlaces clínicos, debido a que la respuesta depende del tratamiento elegido, la
severidad, el tiempo de intervención y múltiples factores posteriores al diagnóstico.
Tabla 3. Impacto de la ecografía pulmonar sobre diagnóstico, tiempo y conducta clínica
Estudio
n
Comparación
Hallazgo principal
Implicación
Pivetta et al., 2019
(22)
518
LUS + clínica frente a
estrategias
diagnósticas
convencionales
AUC 0,95 con LUS +
clínica; reducción de
errores diagnósticos
Ventaja en precisión
diagnóstica integrada
Pang et al., 2021 (23)
130
Manejo en emergencia
guiado por LUS frente
a cuidado habitual
Sin diferencia
significativa en el
desenlace primario a 6
h; mayor reducción de
líneas B a 48 h
No demuestra
beneficio clínico
universal por guiar
tratamiento
Russell et al., 2024
(21)
264
Diagnóstico
paramédico con y sin
LUS
Sensibilidad 23% sin
LUS y 71% con LUS;
tratamiento de AHF
14% vs 53%
Mediana hasta
tratamiento: 169 vs 21
min
Keranović et al., 2025
(18)
242
LUS frente a CXR y
NT-proBNP
LUS: sensibilidad
95,3% y VPN 90,8%
Resultado LUS 10,0
min frente a CXR
62,5 min
Fuente: elaboración a partir de Pivetta et al. (22), Pang et al. (23), Russell et al. (21) y Keranović et al. (18). AHF:
insuficiencia cardiaca aguda; VPN: valor predictivo negativo.
Los datos indican que el beneficio más consistente se concentra en la información
diagnóstica temprana y en el inicio de decisiones, mientras los desenlaces clínicos duros
requieren evidencia adicional. La reducción de tiempo observada en el entorno
prehospitalario y en Keranović es coherente con la naturaleza point-of-care de la
técnica. El ensayo BLUSHED-AHF recuerda que disminuir líneas B no necesariamente
se traduce en una diferencia inmediata de resultados centrados en el paciente, por lo que
la ecografía debe considerarse una herramienta de decisión y monitorización, no una
intervención terapéutica independiente.
El Gráfico 3 expresa la ganancia absoluta de sensibilidad de la ecografía frente a la
radiografía en los seis estudios comparativos. Esta diferencia se calculó a partir de los
porcentajes publicados dentro de cada fuente y no representa un efecto combinado. La
finalidad es identificar cuánto aumentó la detección en cada contexto y mostrar si la
ventaja depende de uno o dos trabajos extremos o aparece de manera repetida en la
literatura.
279
Gráfico 3. Ganancia absoluta de sensibilidad de la ecografía pulmonar frente a radiografía
Fuente: cálculo descriptivo a partir de porcentajes publicados en las referencias (11), (12), (15), (17), (18) y (19);
diferencia = sensibilidad LUS - sensibilidad CXR, sin combinación metaanalítica.
La ganancia de sensibilidad fue positiva en todos los estudios, con valores aproximados
entre 10,9 y 30,9 puntos porcentuales. Las mayores diferencias correspondieron a
Ghauri y Nakao, mientras las menores se observaron en Keranović y Miger. La
consistencia direccional respalda el uso de ecografía cuando el objetivo inmediato es
minimizar falsos negativos de congestión, aunque la amplitud variable vuelve a señalar
que la magnitud del beneficio depende de selección de pacientes, experiencia del
operador y desempeño local de la radiografía.
El fundamento fisiológico de la monitorización se estableció tempranamente mediante
la relación entre artefactos comet-tail, presión de enclavamiento y agua pulmonar
extravascular, mostrando que el contenido pulmonar de líquido puede reflejarse
ecográficamente (24). Posteriormente, documentos de consenso propusieron listas de
reporte y criterios de cuantificación para reducir variabilidad en número de zonas,
configuración del equipo y forma de contar líneas B (25). Estas iniciativas son
relevantes porque una prueba altamente sensible pierde reproducibilidad si cada
operador utiliza un umbral o esquema de exploración diferente.
280
Una revisión sistemática de 2018 sobre líneas B en emergencia reunió siete estudios con
1.861 pacientes y estimó sensibilidad de 82,5% y especificidad de 83,6% para
insuficiencia cardiaca aguda descompensada, confirmando utilidad pero también
heterogeneidad (26). En un protocolo combinado de ultrasonografía pulmonar y
cardiaca, Russell et al. mostraron sensibilidad y especificidad de 83% y una mejora de
la exactitud clínica respecto de la impresión inicial, además de cambios en el manejo de
una proporción relevante de pacientes (27).
El estudio multicéntrico SIMEU de 1.005 pacientes reforzó el valor de la integración: el
diagnóstico que incorporaba ecografía pulmonar alcanzó sensibilidad de 97% y
especificidad de 97,4%, mientras la radiografía aislada presentó sensibilidad de 69,5% y
especificidad de 82,1% (28). Un metaanálisis de diagnóstico de insuficiencia cardiaca
aguda en emergencia estimó para la presencia ecográfica de edema pulmonar una razón
de verosimilitud positiva de 7,4 y negativa de 0,16, parámetros que respaldan su
capacidad para modificar probabilidad preprueba cuando se interpreta apropiadamente
(29).
Comparaciones tempranas entre ecografía y radiografía ya sugerían una mayor
capacidad de la primera para reconocer edema cuando la imagen convencional todavía
era negativa o equívoca (30). La literatura posterior y los documentos educativos de
POCUS han mantenido esta conclusión, pero insisten en que la competencia debe
incluir física básica, artefactos, identificación de errores y relación con ecocardiografía
focal, en lugar de limitarse a contar líneas verticales (31). Esta exigencia de
entrenamiento adquiere mayor importancia conforme aumenta el uso de equipos
portátiles por profesionales de diferentes especialidades.
La evolución de las líneas B durante el tratamiento aporta una dimensión dinámica
ausente en la radiografía seriada rutinaria. En pacientes hospitalizados por insuficiencia
281
cardiaca aguda, las líneas A y B pueden coexistir, pero la carga de líneas B se relaciona
con congestión y desenlaces, mientras las líneas A no muestran la misma asociación
pronóstica (32). Un estudio de 2024 encontró que una puntuación ecográfica igual o
superior a siete al alta presentó sensibilidad de 95,5% y especificidad de 87,5% para
predecir visita a emergencia o reingreso a 30 días, con una exploración promedio
inferior a tres minutos (33).
La evidencia clínica reciente también ha explorado la relación entre líneas B,
biomarcadores y presión de llenado. En una investigación bicéntrica publicada en 2025,
la ecografía pulmonar mostró sensibilidad de 94,2% y especificidad de 77,5% para
insuficiencia cardiaca aguda, con correlación positiva entre número de líneas B y
NT-proBNP, así como una relación fuerte entre congestión ecográfica y presión
auricular izquierda (34). Estos datos respaldan el valor fisiopatológico de la técnica y, al
mismo tiempo, favorecen su integración con medidas cardiovasculares cuando se busca
atribuir el patrón intersticial a una causa cardiogénica.
La Tabla 4 sintetiza recomendaciones y consensos que contextualizan los resultados
diagnósticos. La progresión desde el consenso internacional de 2012 hasta la
actualización de 2026 muestra una transición desde la definición y estandarización
inicial hacia un uso más amplio en diagnóstico, monitorización y escenarios críticos,
con una advertencia constante: la ecografía pulmonar debe realizarse mediante
protocolos reproducibles y su resultado debe integrarse con la pregunta clínica y otros
métodos cuando exista incertidumbre etiológica.
Tabla 4. Consensos y recomendaciones relevantes para la utilización de ecografía pulmonar
Documento
Aporte relevante
Implicación para
emergencia
Volpicelli et al., 2012 (6)
Estandarización inicial de
signos, técnica y
aplicaciones
Uso basado en indicación
clínica y entrenamiento
Jarman et al., 2023 (7)
Aplicaciones cardiacas y
pulmonares comunes;
práctica estructurada
Necesidad de competencia y
protocolos reproducibles
282
Documento
Aporte relevante
Implicación para
emergencia
Gargani et al., 2023 (9)
Cuantificación de líneas B
para congestión aguda y
crónica
Interpretar carga de
congestión junto con datos
cardiovasculares
Volpicelli et al., 2026 (8)
1.775 publicaciones
revisadas; 83 declaraciones
consensuadas
PoCLUS útil como
herramienta definida e
integrable con otras
modalidades
Fuente: elaboración a partir de las recomendaciones y consensos internacionales (6-9).
Las recomendaciones coinciden en tres principios: adquisición estandarizada,
interpretación contextual e integración multimodal. Ningún documento relevante
plantea que una línea B aislada confirme edema cardiogénico ni que la radiografía deba
abandonarse de forma indiscriminada. La actualización internacional de 2026,
sustentada en una revisión de 1.775 publicaciones, refuerza el valor de PoCLUS como
herramienta independiente para preguntas definidas y reconoce de manera explícita la
necesidad de combinarla con otros ultrasonidos y modalidades diagnósticas, enfoque
coherente con la evidencia comparativa obtenida.
Finalmente, el Gráfico 4 resume la estabilidad temporal de las estimaciones
metaanalíticas de sensibilidad y especificidad de la ecografía pulmonar. Se incluyeron
cuatro síntesis publicadas entre 2018 y 2025; las poblaciones y criterios no son
idénticos, por lo que las líneas no representan una tendencia epidemiológica formal,
sino una comparación visual de la magnitud de los estimadores agrupados reportados a
lo largo del desarrollo de la evidencia.
283
Gráfico 4. Estimaciones metaanalíticas publicadas de sensibilidad y especificidad de ecografía
pulmonar
Fuente: elaboración con estimaciones agrupadas reportadas por Wang et al. (14), Maw et al. (11), Chiu et al. (12) y
Rahmani et al. (13). Los estudios difieren en población y método; no representa un metaanálisis nuevo.
Las estimaciones agrupadas se mantuvieron en rangos altos, con sensibilidad entre 88%
y 97% y especificidad entre 90% y 98%. La disminución respecto del metaanálisis de
2018 no debe interpretarse como deterioro de la técnica, porque los metaanálisis
posteriores incluyeron poblaciones y preguntas diagnósticas diferentes. La estabilidad
alrededor de 90% en síntesis más amplias sugiere que el rendimiento realista de la
ecografía es elevado, pero no perfecto, y que la principal ventaja comparativa frente a
radiografía continúa siendo la sensibilidad y la disponibilidad inmediata.
284
Discusión
Los resultados confirman que la ecografía pulmonar posee un valor diagnóstico
relevante para la identificación temprana del edema pulmonar y la insuficiencia cardiaca
aguda en pacientes con disnea atendidos en emergencia. La característica más
consistente fue la mayor sensibilidad frente a la radiografía de tórax, observada tanto en
metaanálisis como en estudios prospectivos. Esta ventaja tiene una consecuencia clínica
directa: disminuye la probabilidad de que una congestión pulmonar presente durante la
evaluación inicial permanezca sin reconocer cuando la radiografía todavía no muestra
signos concluyentes.
La explicación fisiopatológica se relaciona con la forma en que cada técnica representa
el aumento de líquido pulmonar. La radiografía reconoce cambios anatómicos y de
densidad que dependen de proyección, posición y magnitud de la congestión, mientras
la ecografía detecta alteraciones de la interfaz aire-líquido mediante artefactos que
pueden aparecer cuando se incrementa el contenido intersticial. Por esta razón, una
radiografía negativa en una fase temprana no tiene el mismo valor de exclusión que un
examen ecográfico adecuadamente realizado y negativo en un paciente con probabilidad
clínica intermedia.
La superioridad de sensibilidad no significa que la ecografía establezca por sí misma la
etiología. Las líneas B son un signo de pérdida de aireación periférica y aumento de
densidad, no un marcador exclusivo de presión hidrostática elevada. La diferenciación
entre edema cardiogénico y enfermedad intersticial, neumonía o síndrome de dificultad
respiratoria depende de distribución, simetría, línea pleural, consolidaciones, derrame y
hallazgos cardiovasculares. Esta distinción explica por qué la especificidad varió de
forma importante entre estudios, con cifras superiores a 90% en algunas cohortes y
cercanas a 50% en otras.
285
El metaanálisis de Maw et al. constituye una referencia central porque comparó ambas
modalidades en los mismos estudios y demostró que la diferencia estadísticamente
significativa se concentraba en sensibilidad, mientras la especificidad permanecía
prácticamente idéntica (11). La síntesis de Chiu et al. amplió el número de participantes
y encontró una ventaja adicional de especificidad para ecografía (12). Considerados en
conjunto, ambos análisis respaldan una conclusión prudente: la ecografía reduce falsos
negativos de forma consistente y puede mantener buena especificidad, pero el grado de
confirmación depende del protocolo y de la población.
Los estudios de Ghauri y Wooten ilustran el valor en emergencia, donde una diferencia
de sensibilidad de alrededor de treinta puntos puede tener repercusión sobre el tiempo
de tratamiento (15,16). La observación de Wooten, con ecografía positiva en 16 de 18
pacientes que presentaron radiografía inicialmente negativa y diagnóstico final de
edema, es especialmente pertinente para el concepto de identificación temprana. La
relevancia no reside en demostrar que la radiografía sea inútil, sino en reconocer que su
negatividad inicial puede coexistir con un cuadro clínico en el que ya existe suficiente
modificación intersticial para generar un patrón ecográfico.
La población de adultos mayores analizada por Nakao refuerza esta interpretación,
debido a que la sensibilidad ecográfica superó ampliamente a la radiográfica, mientras
la especificidad de la radiografía fue mayor (17). En pacientes con múltiples
comorbilidades, esta combinación puede ser clínicamente útil: un ultrasonido negativo
reduce la probabilidad de congestión y una radiografía positiva puede aportar
información anatómica confirmatoria o identificar diagnósticos alternativos. El
rendimiento complementario favorece una secuencia diagnóstica adaptada a la
estabilidad del paciente y a la información ya disponible.
286
Keranović aporta una dimensión operativa contemporánea al mostrar una mediana de
diez minutos para resultado ecográfico frente a más de una hora para radiografía, con
sensibilidad de 95,3% (18). Esta diferencia temporal puede ser decisiva en un servicio
congestionado o ante un paciente que no tolera traslado, pero la especificidad moderada
obliga a evitar tratamientos agresivos basados únicamente en líneas B. La rapidez tiene
valor cuando reduce incertidumbre y acelera una decisión razonada, no cuando
reemplaza la evaluación diferencial por una interpretación binaria.
El estudio de Miger demuestra además que el desempeño cambia con la historia previa
de insuficiencia cardiaca y la incorporación de derrame pleural (19). La ecografía fue
comparable a la radiografía en pacientes con insuficiencia cardiaca crónica, mientras la
radiografía se comportó mejor en pacientes sin antecedentes. Esta diferencia puede
relacionarse con la persistencia de hallazgos ecográficos, la presencia de enfermedades
pulmonares concomitantes y el valor de signos radiográficos estructurales cuando se
enfrenta un primer episodio. El resultado constituye una de las razones más sólidas para
evitar afirmaciones de sustitución universal.
Los metaanálisis de ultrasonografía sin comparación directa también sostienen una
elevada exactitud. Wang et al. informaron cifras cercanas a 97-98%, mientras Rahmani
et al. obtuvieron estimaciones de 92% de sensibilidad y 90% de especificidad en una
base mucho más amplia (13,14). La diferencia entre ambos resultados puede reflejar
expansión de la población estudiada, variación de definiciones, mayor inclusión de
escenarios menos seleccionados y efectos de heterogeneidad. La estimación más amplia
alrededor de 90% probablemente representa mejor el rendimiento esperado cuando la
técnica se utiliza en práctica clínica diversa.
La razón de verosimilitud negativa agrupada de 0,14 descrita por Rahmani tiene una
interpretación clínica relevante: un resultado ecográfico negativo puede disminuir de
287
manera importante la probabilidad de insuficiencia cardiaca cuando la probabilidad
previa no es extrema (13). Esta capacidad coincide con los estudios recientes que
describen altos valores predictivos negativos. Sin embargo, ningún valor predictivo es
transportable sin considerar prevalencia, por lo que la utilidad de exclusión será mayor
en ciertas poblaciones y menor cuando la sospecha preprueba sea muy alta o existan
limitaciones de ventana acústica.
La ecografía también aporta información en el seguimiento, porque las líneas B pueden
disminuir con la descongestión. La relación descrita históricamente con agua pulmonar
extravascular y presiones de llenado proporciona un fundamento fisiológico para
utilizar la técnica de manera seriada (24). Los trabajos contemporáneos sobre líneas A y
B y sobre puntuación al alta sugieren que la congestión ecográfica residual puede
relacionarse con eventos posteriores (32,33). Esta capacidad dinámica es difícil de
reproducir con radiografías repetidas debido a exposición acumulada, logística y menor
sensibilidad para cambios intersticiales sutiles.
No obstante, la monitorización ecográfica no debe confundirse con una estrategia
terapéutica validada para todos los pacientes. El ensayo BLUSHED-AHF mostró que
una estrategia guiada por ultrasonido no produjo una diferencia significativa en el
desenlace primario a seis horas ni en días vivos y fuera del hospital, aunque se
observó mayor reducción de líneas B a las 48 horas (23). El hallazgo separa dos
conceptos: una prueba puede medir congestión con precisión y ser útil para decisiones,
pero demostrar beneficio en desenlaces requiere que la información se traduzca en
intervenciones efectivas y seguras.
El ensayo de Pivetta muestra de forma más clara la ventaja diagnóstica de integrar
ecografía con la valoración clínica, con área bajo la curva de 0,95 y reducción de errores
respecto de estrategias basadas en radiografía y NT-proBNP (22). La palabra clave es
288
integración. El ultrasonido no compite solamente con una imagen, sino que modifica
una probabilidad generada por historia, examen físico y otros estudios. Cuando se
utiliza de esa forma, el patrón de líneas B adquiere un significado probabilístico y se
evita el error de asumir que todo síndrome intersticial representa edema cardiogénico.
La experiencia prehospitalaria amplía las implicaciones para sistemas de emergencia. El
incremento de sensibilidad paramédica y la reducción del tiempo a tratamiento
observados por Russell et al. muestran que la ecografía portátil puede acercar
información diagnóstica al primer contacto asistencial (21). El metaanálisis
prehospitalario confirma un rendimiento global favorable (20). La expansión a este
nivel exige programas de entrenamiento específicos, control de calidad,
almacenamiento de imágenes y criterios claros de derivación, porque la utilidad
disminuye si la técnica se realiza de forma ocasional o sin retroalimentación experta.
La dependencia del operador continúa siendo una limitación central. La adquisición de
una imagen técnicamente aceptable suele ser más sencilla que la integración diagnóstica
completa, pero ambos componentes requieren competencia. Variaciones en profundidad,
ganancia, frecuencia del transductor, posición, número de zonas y definición de una
región positiva pueden modificar la cantidad de líneas B. Los consensos de reporte y las
guías EFSUMB buscan disminuir esta fuente de heterogeneidad mediante protocolos y
terminología común (7,25). La actualización de 2026 mantiene la estandarización como
requisito para la expansión responsable de PoCLUS (8).
Las condiciones anatómicas también limitan el examen. Obesidad, enfisema subcutáneo
o pulmonar, vendajes, heridas, incapacidad para acceder a determinadas regiones y
agitación pueden reducir la ventana acústica. La radiografía presenta limitaciones
distintas, como proyección anteroposterior en pacientes supinos, artefactos técnicos,
demora y menor sensibilidad inicial. La comparación entre pruebas no debe idealizar
289
ninguna de las dos; la elección depende de cuál limitación sea menos relevante para la
pregunta clínica y el estado del paciente.
La ecografía ofrece una ventaja adicional al explorar diagnósticos diferenciales visibles
desde la pleura, como consolidación, derrame y neumotórax, pero no caracteriza todas
las lesiones torácicas. La radiografía conserva un campo anatómico global y puede
mostrar cardiomegalia, dispositivos, patrones centrales o hallazgos no accesibles por
ultrasonido. La tomografía continúa siendo superior cuando se requiere caracterización
anatómica detallada. Por tanto, una estrategia escalonada puede comenzar con
evaluación point-of-care y reservar imagen adicional para incertidumbre, discordancia o
sospecha de una entidad que exceda la capacidad de LUS.
Los hallazgos tienen relevancia para servicios con recursos variables. Un ecógrafo
portátil puede estar disponible junto al paciente y utilizarse repetidamente sin radiación,
lo cual favorece su adopción en áreas de reanimación, observación y unidades de
cuidados críticos. Sin embargo, la inversión principal no es solamente tecnológica;
incluye formación inicial, evaluación de competencia, mantenimiento de habilidades y
mecanismos de auditoría. Un protocolo institucional debe especificar indicaciones,
número de zonas, definición de positividad, integración con ecocardiografía y
circunstancias en las que la radiografía o la tomografía continúan siendo necesarias.
En Ecuador, la aplicación potencial debe considerar diferencias entre hospitales en
disponibilidad de radiología, ultrasonido y personal entrenado. No se identificó
evidencia comparativa nacional robusta que permitiera afirmar que los porcentajes
internacionales se reproducen sin variación en servicios ecuatorianos, por lo que los
valores sintetizados deben funcionar como referencia científica y no como estimadores
locales. Esta ausencia de evidencia específica representa un vacío de investigación y
290
justifica estudios prospectivos nacionales con estándares de referencia definidos,
capacitación documentada y evaluación de tiempos diagnósticos.
Una fortaleza de la presente revisión fue la actualización y verificación de las
referencias del documento base mediante fuentes biomédicas externas. Este proceso
permitió conservar el tema original y, al mismo tiempo, corregir atribuciones
bibliográficas que podían generar interpretaciones erróneas. La comparación de 96%
frente a 65% correspondió al estudio de Wooten y no al trabajo de Laursen, mientras la
síntesis de ocho estudios y 2.787 pacientes correspondió a Chiu. Esta depuración mejora
la trazabilidad de las cifras y evita reproducir errores secundarios en nuevas versiones
del artículo.
Otra fortaleza consistió en separar rendimiento diagnóstico, implementación clínica y
recomendaciones de consenso. Esta distinción evita tratar un aumento de sensibilidad
como evidencia directa de reducción de mortalidad o ingreso hospitalario. Los datos
muestran con claridad que LUS mejora detección y puede reducir tiempos, pero los
efectos sobre desenlaces dependen de la intervención terapéutica posterior. El enfoque
permite formular una conclusión proporcional a la evidencia: la ecografía es una
herramienta diagnóstica de alto valor, no un tratamiento ni una prueba etiológica
absoluta.
Entre las limitaciones se encuentra el carácter narrativo estructurado de la revisión, que
no reproduce una estrategia sistemática con conteo exhaustivo de registros, evaluación
formal de riesgo de sesgo para cada estudio y metaanálisis propio. Las diferencias entre
estándares de referencia, prevalencia de insuficiencia cardiaca y protocolos de líneas B
impidieron combinar de forma válida las cifras en un nuevo estimador. Los gráficos se
diseñaron con datos publicados para facilitar la comparación, pero no deben
interpretarse como análisis estadístico conjunto ni como prueba de tendencia temporal.
291
También debe considerarse que varios estudios comparan edema pulmonar,
insuficiencia cardiaca aguda o insuficiencia cardiaca descompensada, conceptos
relacionados pero no idénticos. La ecografía detecta principalmente el componente
pulmonar de congestión, de modo que una insuficiencia cardiaca sin congestión
pulmonar marcada puede producir un examen diferente. De igual manera, el edema no
cardiogénico puede generar líneas B extensas. Esta variación semántica y
fisiopatológica explica parte de la heterogeneidad de sensibilidad y especificidad entre
estudios y exige precisión en la pregunta clínica.
La novedad práctica derivada de la evidencia actual es la consolidación de una
secuencia diagnóstica orientada por probabilidad. En un paciente con disnea, signos de
congestión y líneas B bilaterales simétricas, la probabilidad de edema cardiogénico
aumenta y puede justificarse una intervención temprana mientras se completan estudios.
En un paciente con ecografía negativa técnicamente adecuada y probabilidad inicial
baja o intermedia, la insuficiencia cardiaca se vuelve menos probable. En escenarios
discordantes, la radiografía, ecocardiografía, biomarcadores o tomografía deben
resolver la incertidumbre.
Las futuras investigaciones deberían evaluar algoritmos combinados en servicios de
emergencia latinoamericanos, con desenlaces que incluyan tiempo hasta tratamiento
apropiado, errores diagnósticos, necesidad de imagen adicional, duración de estancia y
eventos adversos. También resulta pertinente definir curvas de aprendizaje y criterios de
competencia que aseguren reproducibilidad entre médicos de emergencia. El desarrollo
de inteligencia artificial para conteo de líneas B podría disminuir variabilidad, pero su
utilidad debe validarse frente a operadores entrenados y no sustituir el juicio clínico.
En síntesis, la discusión de la evidencia no apoya una oposición absoluta entre ecografía
y radiografía. La ecografía ofrece mayor sensibilidad, rapidez, repetibilidad y ausencia
292
de radiación; la radiografía conserva especificidad en ciertos contextos y aporta
información anatómica global. La estrategia más sólida utiliza las fortalezas de ambas
de acuerdo con la probabilidad clínica y la estabilidad del paciente, situando a la
ecografía como herramienta inicial o complemento temprano y a la radiografía como
estudio adicional cuando la anatomía, el diagnóstico diferencial o la discordancia clínica
lo requieran.
Conclusiones
La evidencia analizada permite concluir que la ecografía pulmonar presenta un alto
valor diagnóstico para la identificación temprana del edema agudo de pulmón y de la
congestión asociada con insuficiencia cardiaca aguda en pacientes atendidos en
emergencia. La ventaja más consistente frente a la radiografía de tórax se concentra en
la sensibilidad, lo que favorece el reconocimiento de pacientes cuya radiografía puede
permanecer negativa o poco expresiva durante las fases iniciales.
La detección de múltiples líneas B bilaterales y difusas constituye un hallazgo útil para
reconocer síndrome intersticial, pero no confirma por misma una etiología
cardiogénica. La interpretación debe considerar distribución, características pleurales,
derrame, consolidaciones y contexto cardiovascular, debido a que fibrosis, neumonía y
otras enfermedades pulmonares pueden producir artefactos similares. La especificidad
observada en la literatura varía de manera suficiente para impedir una lectura aislada del
patrón ecográfico.
La ecografía pulmonar ofrece ventajas operativas relevantes: puede realizarse junto al
paciente, repetirse sin radiación y proporcionar resultados en minutos. Estas
características resultan especialmente útiles ante inestabilidad, dificultad para traslado o
293
necesidad de reevaluar la respuesta a la descongestión. La rapidez debe acompañarse de
entrenamiento y protocolos estandarizados, porque el beneficio disminuye cuando la
adquisición, el umbral de positividad o la interpretación difieren entre operadores.
La radiografía de tórax mantiene utilidad y no debe considerarse obsoleta. Su capacidad
para aportar una visión anatómica general, identificar cardiomegalia, dispositivos,
opacidades y diagnósticos alternativos sigue siendo relevante, y en determinadas
poblaciones puede conservar una especificidad superior a la ecografía. La elección entre
estudios debe responder a la pregunta clínica, no a una sustitución tecnológica
predeterminada.
El objetivo general se cumple al establecer que la ecografía pulmonar supera de forma
consistente a la radiografía en sensibilidad temprana, mientras la especificidad depende
de población, protocolo y estándar de referencia. Los objetivos específicos muestran,
además, que las líneas B constituyen el principal marcador de congestión, que la
disponibilidad point-of-care puede reducir tiempos diagnósticos y que la integración
con valoración clínica mejora el rendimiento respecto del uso aislado de una prueba.
El aporte principal reside en proponer una interpretación multimodal sustentada en
evidencia actualizada. La ecografía pulmonar puede ocupar una posición de primera
línea o de complemento inmediato durante la evaluación inicial de la disnea,
acompañada de ecocardiografía, electrocardiograma, péptidos natriuréticos y radiografía
cuando exista necesidad de información adicional. Este modelo conserva la rapidez de
LUS sin perder la capacidad confirmatoria y diferencial de otros métodos.
La implementación en servicios de emergencia requiere programas formales de
formación, definición de zonas de exploración, criterios de positividad, documentación
de imágenes y auditoría de calidad. También se requieren estudios prospectivos en
Ecuador y otros países latinoamericanos para medir exactitud, tiempos de atención y
294
efecto sobre decisiones clínicas en condiciones locales. La evidencia disponible permite
incorporar la ecografía pulmonar con fundamento científico, siempre que su uso
mantenga criterios de competencia y se integre al razonamiento clínico.
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