Eficiencia de intervenciones psicoterapéuticas en el uso problemático del
smartphone en adultos jóvenes, revisión sistemática en el periodo 2020 - 2025.
Efficiency of psychotherapeutic interventions in the problematic use of smartphones in
young adults a systematic review in the period 2020 - 2025.
Eficiência das intervenções psicoterapêuticas no uso problemático do smartphone em
adultos jovens, revisão sistemática no período 2020 - 2025.
Eddymar Karina Capacho Canelones
Universidad Técnica de Machala
Ecuador
ecapacho1@utmachala.edu.ec
https://orcid.org/0009-0005-9040-0941
Forma de citación en APA, séptima edición.
Capacho, E. (2026). Eficiencia de intervenciones psicoterapéuticas en el uso problemático del
smartphone en adultos venes, revisión sistemática en el periodo 2020 - 2025. Revista Ibero
Research, 1(6), 244 – 283 .
Fecha
de
presentación:
20/05/2026
Fecha
de
aceptación:
10/07/2026
Fecha
de
publicación:
19/07/2026
244
Resumen
El uso problemático del smartphone afecta regulación conductual, sueño y bienestar en
adultos jóvenes, la necesidad de intervenciones breves y aplicables ha impulsado
enfoques cognitivo-conductuales, mindfulness, psicoeducación y autorregulación
digital, el objetivo consistió en analizar su eficacia mediante una revisión sistemática de
literatura publicada entre 2020 y 2025. La búsqueda se efectuó en Scopus, SciELO,
PubMed y PsycINFO, se identificaron 312 registros, después del cribado se incluyeron
12 estudios con 1 320 participantes, la síntesis fue cualitativa, la calidad se valoró con
PEDro y Newcastle Ottawa adaptada, además se examinaron diseños, instrumentos,
componentes y variables asociadas. Los resultados mostraron mayor presencia y
consistencia favorable para terapia cognitivo-conductual y mindfulness, con
reducciones del uso problemático y mejoras en ansiedad, sueño, bienestar y control del
impulso, la evidencia se consideró prometedora pero limitada por heterogeneidad,
muestras universitarias y seguimientos breves, se concluyó que los programas
estructurados representan una alternativa útil y requieren confirmación longitudinal.
Palabras clave: autorregulación, conducta digital, atención plena, control del impulso,
salud mental.
245
Abstract
Problematic smartphone use affects behavioral regulation, sleep and well-being in
young adults, the need for brief and applicable interventions has promoted cognitive
behavioral, mindfulness, psychoeducational and digital self-regulation approaches, the
objective was to analyze their effectiveness through a systematic review of literature
published between 2020 and 2025. The search was conducted in Scopus, SciELO,
PubMed and PsycINFO, 312 records were identified, after screening 12 studies with
1,320 participants were included, the synthesis was qualitative, quality was assessed
with PEDro and an adapted Newcastle Ottawa scale, and designs, instruments,
components and associated variables were examined. Results showed greater presence
and consistently favorable findings for cognitive behavioral therapy and mindfulness,
with reductions in problematic use and improvements in anxiety, sleep, well-being and
impulse control, the evidence was considered promising but limited by heterogeneity,
university samples and brief follow-up, structured programs were concluded to be
useful and to require longitudinal confirmation.
Keywords: self-regulation, digital behavior, mindfulness, impulse control, mental
health.
Resumo
246
O uso problemático do smartphone afeta a regulação comportamental, o sono e o
bem-estar de adultos jovens, a necessidade de intervenções breves e aplicáveis
impulsionou abordagens cognitivo-comportamentais, mindfulness, psicoeducação e
autorregulação digital, o objetivo consistiu em analisar sua eficácia por meio de uma
revisão sistemática da literatura publicada entre 2020 e 2025. A busca foi realizada em
Scopus, SciELO, PubMed e PsycINFO, foram identificados 312 registros, após a
triagem foram incluídos 12 estudos com 1 320 participantes, a síntese foi qualitativa, a
qualidade foi avaliada com PEDro e Newcastle Ottawa adaptada, também foram
examinados desenhos, instrumentos, componentes e variáveis associadas. Os resultados
mostraram maior presença e consistência favorável para terapia
cognitivo-comportamental e mindfulness, com redução do uso problemático e melhorias
em ansiedade, sono, bem-estar e controle de impulsos, a evidência foi considerada
promissora, porém limitada por heterogeneidade, amostras universitárias e seguimentos
breves, concluiu-se que programas estruturados são úteis e requerem confirmação
longitudinal.
Palavras-chave: autorregulação, comportamento digital, atenção plena, controle de
impulsos, saúde mental.
247
Introducción
La expansión del smartphone ha modificado la comunicación, el acceso a información y
la organización cotidiana, su presencia facilita actividades académicas, laborales y
sociales, aunque la disponibilidad permanente también favorece patrones de consulta
repetitiva, pérdida de control y desplazamiento de rutinas necesarias, por esta razón el
uso problemático del dispositivo se ha convertido en un asunto relevante para la
psicología, la educación y la salud pública contemporánea (Candussi et al, 2023).
El uso problemático del smartphone se reconoce por la dificultad persistente para
regular la frecuencia, la duración y el contexto de utilización, la conducta adquiere
relevancia clínica cuando interfiere con el sueño, el estudio, el trabajo, la convivencia o
el bienestar emocional, esta formulación evita equiparar automáticamente el fenómeno
con una adicción formal y permite examinarlo como un continuo de deterioro funcional
y autorregulación insuficiente (Mostert, 2025).
La discusión conceptual permanece abierta porque una parte de la literatura adopta
indicadores cercanos a tolerancia, abstinencia y pérdida de control, mientras otra parte
enfatiza interferencia cotidiana, hábitos disfuncionales y dependencia situacional, esta
diferencia afecta la selección de instrumentos, la interpretación de los puntajes y la
definición de cambio terapéutico, por lo tanto la eficacia de una intervención debe
analizarse junto con el constructo concreto utilizado en cada estudio (Pérez-Wiesner et
al, 2025).
La adultez joven concentra condiciones de vulnerabilidad vinculadas con transición
académica, inserción laboral, consolidación de identidad y ampliación de redes sociales,
el smartphone cumple funciones de pertenencia, productividad, entretenimiento y
regulación inmediata del malestar, esta combinación incrementa la exposición a
notificaciones, redes sociales y contenidos personalizados, al mismo tiempo dificulta
248
establecer límites estables cuando las obligaciones y el ocio convergen en un único
dispositivo (Mayerhofer et al, 2024).
La evidencia reciente relaciona el uso problemático con dificultades de sueño,
procrastinación al acostarse, ansiedad y menor bienestar, estas asociaciones no prueban
una causalidad única, aunque muestran un circuito funcional en el que el cansancio, el
estrés y la consulta compulsiva pueden reforzarse entre sí, la intervención psicológica
resulta pertinente cuando se orienta tanto a la conducta observable como a los procesos
emocionales y cognitivos que mantienen el patrón (Cemei et al, 2024).
La impulsividad, el afrontamiento evitativo y la búsqueda de alivio inmediato aparecen
como mecanismos frecuentes, el dispositivo puede emplearse para reducir
temporalmente aburrimiento, tensión, soledad o exigencia académica, la recompensa
breve fortalece la repetición y limita la tolerancia a la desconexión, este funcionamiento
permite comprender por qué una simple recomendación de disminuir horas suele ser
insuficiente cuando no se modifican los antecedentes, las consecuencias y las
expectativas asociadas al uso (Chen et al, 2022).
Las consecuencias académicas y ocupacionales incluyen fragmentación de la atención,
interrupción de tareas, postergación y disminución de la calidad del descanso, el
impacto no depende solamente del tiempo total de pantalla, también intervienen la
finalidad del uso, el momento del día, la respuesta a notificaciones y la capacidad para
interrumpir la conducta, esta perspectiva funcional explica la necesidad de
intervenciones adaptadas a contextos concretos y no basadas únicamente en
prohibiciones generales (Agostini y Petrucco, 2023).
La terapia cognitivo-conductual ofrece un marco adecuado para intervenir sobre hábitos
repetitivos, pensamientos automáticos y contingencias ambientales, sus componentes
incluyen autorregistro, control de estímulos, reestructuración de interpretaciones,
249
solución de problemas y planificación conductual, la utilidad esperada radica en
convertir un patrón automático en una secuencia observable y modificable, con metas
graduadas que favorecen el control sin exigir una abstinencia tecnológica incompatible
con la vida cotidiana.
Las intervenciones basadas en mindfulness incorporan observación del impulso,
conciencia corporal y regulación emocional, su propósito no consiste en eliminar
pensamientos o sensaciones, sino en ampliar el intervalo entre la aparición del deseo y
la respuesta automática, la evidencia disponible sugiere que esta práctica puede
fortalecer el autocontrol y disminuir la reactividad, especialmente cuando se combina
con pautas concretas de organización digital y prevención de recaídas (Liu et al, 2022).
La psicoeducación y la autorregulación digital representan estrategias complementarias,
la higiene de notificaciones, la delimitación de espacios sin dispositivo, el monitoreo del
tiempo de pantalla y la formulación de metas específicas pueden disminuir
oportunidades de uso impulsivo, su efecto parece mayor cuando estas acciones se
integran con comprensión emocional y seguimiento sistemático, porque la información
aislada no siempre modifica una conducta sostenida por recompensas inmediatas.
Los antecedentes investigativos muestran un crecimiento de estudios correlacionales
sobre salud mental, sueño y rendimiento, en contraste con una cantidad más limitada de
ensayos orientados a evaluar eficacia terapéutica, esta asimetría deja preguntas sobre
duración óptima, componentes activos, mantenimiento del cambio y generalización
fuera del ámbito universitario, por lo tanto una revisión sistemática resulta necesaria
para ordenar la evidencia y reconocer vacíos metodológicos relevantes (Fendel et al,
2025).
El contexto social también exige cautela porque el smartphone participa en actividades
legítimas de estudio, empleo, cuidado familiar y acceso a servicios, una reducción
250
indiscriminada puede resultar poco realista o perjudicial, el objetivo terapéutico se
orienta hacia una relación funcional con la tecnología, con capacidad para elegir
cuándo, para qué y durante cuánto tiempo se utiliza el dispositivo, sin convertir la
abstinencia total en criterio universal de éxito.
La relevancia científica se relaciona con la necesidad de diferenciar eficacia inicial,
efectividad contextual y estabilidad temporal, una intervención puede producir una
disminución inmediata del puntaje sin asegurar mantenimiento posterior, también puede
mejorar ansiedad o sueño sin reducir de forma equivalente el tiempo de pantalla, estas
variaciones justifican una lectura multidimensional de resultados y una valoración del
riesgo de sesgo antes de formular recomendaciones clínicas.
La pregunta de revisión se delimitó mediante el modelo PICO, la población
correspondió a adultos jóvenes de 18 a 30 años con indicadores de uso problemático, la
intervención comprendió terapia cognitivo-conductual, mindfulness, psicoeducación y
autorregulación digital, la comparación incluyó control, ausencia de tratamiento o
mediciones pretest y postest, el resultado principal se definió como reducción del uso
problemático y los resultados secundarios incluyeron ansiedad, sueño, bienestar y
control del impulso.
El objetivo general consistió en analizar la eficacia de las intervenciones
psicoterapéuticas dirigidas al uso problemático del smartphone en adultos jóvenes
mediante una revisión sistemática de literatura publicada entre 2020 y 2025, el alcance
contempló identificación de enfoques, descripción metodológica, comparación narrativa
de resultados y valoración de calidad, con énfasis en la utilidad clínica y preventiva de
los componentes reportados.
Los objetivos específicos comprendieron describir el proceso de selección de estudios,
caracterizar diseños, muestras e instrumentos, reconocer la frecuencia de las
251
modalidades terapéuticas, examinar la calidad metodológica y el riesgo de sesgo,
interpretar resultados sobre variables principales y asociadas, además de proponer
orientaciones para investigaciones posteriores y programas de intervención aplicables
en contextos universitarios, laborales y comunitarios.
No se formuló una hipótesis causal debido al carácter documental y cualitativo de la
revisión, se estableció como expectativa analítica que las intervenciones estructuradas
con autorregistro, control de estímulos, atención plena y regulación emocional
presentarían resultados más consistentes que las acciones exclusivamente informativas,
esta expectativa se utilizó como orientación interpretativa y no como prueba estadística
de superioridad entre tratamientos.
La novedad del análisis se concentra en integrar eficacia, componentes terapéuticos,
diversidad instrumental y calidad metodológica dentro de una misma lectura, esta
articulación permite superar una comparación limitada al número de horas de uso y
favorece una comprensión basada en función psicológica, sostenibilidad del cambio y
adecuación contextual, elementos necesarios para una práctica responsable frente a un
fenómeno digital en rápida transformación.
252
Metodología
La investigación se desarrolló mediante un enfoque cualitativo de síntesis, con alcance
descriptivo y analítico, la unidad de análisis estuvo constituida por estudios empíricos
sobre intervenciones psicoterapéuticas y uso problemático del smartphone, el diseño
correspondió a una revisión sistemática documental, retrospectiva y no experimental,
orientada a reunir hallazgos heterogéneos sin combinar estadísticamente medidas de
efecto que no presentaban suficiente homogeneidad.
El periodo de revisión comprendió publicaciones entre enero de 2020 y diciembre de
2025, esta delimitación permitió concentrar la búsqueda en evidencia reciente y en
programas desarrollados durante una etapa de intensa expansión de la vida digital, la
ventana temporal también incluyó investigaciones realizadas durante y después de la
pandemia, contexto que modificó hábitos de conexión, estudio remoto y dependencia
funcional del dispositivo.
Las fuentes de información fueron Scopus, SciELO, PubMed y PsycINFO, la selección
respondió a su cobertura de psicología, ciencias sociales, salud mental y
comportamiento, el uso combinado de estas bases permitió ampliar la recuperación
internacional y disminuir la dependencia de un único sistema de indexación, aunque la
exclusión de literatura gris mantuvo la posibilidad de sesgo de publicación.
La estrategia de búsqueda utilizó términos en español e inglés relacionados con
problematic smartphone use, smartphone addiction, mobile phone problematic use,
psychotherapy, cognitive behavioral therapy, mindfulness, psychoeducation y digital
self regulation, las expresiones se combinaron mediante operadores AND y OR, además
de filtros por fecha, población adulta joven, artículo empírico y disponibilidad de
resultados de intervención.
253
La búsqueda se cerró en diciembre de 2025 en las cuatro bases consultadas, la fecha de
cierre definió el límite efectivo de recuperación y evitó incorporar publicaciones
posteriores sin un procedimiento equivalente de cribado, la consistencia temporal
favoreció una comparación transparente, aunque futuras actualizaciones deberán repetir
la estrategia para identificar ensayos publicados después del cierre.
Los criterios de inclusión exigieron estudios empíricos con participantes principalmente
entre 18 y 30 años, evaluación de una intervención psicológica o psicoterapéutica,
medición del uso problemático mediante instrumento validado o indicador estructurado,
presentación de resultados pretest y postest o comparación con control, publicación en
revista indexada y correspondencia con el periodo establecido.
Los criterios de exclusión comprendieron revisiones, metaanálisis, estudios teóricos,
investigaciones exclusivamente correlacionales, intervenciones centradas solo en
ejercicio físico o restricciones tecnológicas sin componente psicológico, muestras
infantiles o adolescentes sin datos diferenciados para adultos jóvenes, trabajos sin
medición de eficacia, duplicados y artículos cuyo texto completo no permitía verificar
diseño, muestra o resultados principales.
La población documental quedó conformada por 312 registros inicialmente
identificados, después de eliminar 68 duplicados se conservaron 244 referencias para
revisión de título y resumen, en esta fase se excluyeron 197 registros, posteriormente se
evaluaron 47 textos completos y se descartaron 35, la muestra final quedó integrada por
12 estudios con una participación acumulada de 1 320 personas.
El proceso de selección siguió las etapas de identificación, depuración, cribado,
elegibilidad e inclusión recomendadas por PRISMA 2020, cada fase se documentó
mediante recuentos verificables y motivos generales de exclusión, esta estructura
254
favoreció trazabilidad y permitió representar la reducción progresiva desde los registros
iniciales hasta la síntesis cualitativa final (Page et al, 2021).
La extracción de datos se organizó mediante una matriz con país, año, diseño, tamaño
muestral, rango de edad, contexto, seguimiento, instrumento principal, variables
secundarias, modalidad terapéutica y componentes de intervención, la sistematización
facilitó comparaciones descriptivas y redujo el riesgo de omitir información relevante
durante la interpretación narrativa.
Los instrumentos principales comprendieron Smartphone Addiction Scale, Smartphone
Addiction Scale Short Version y Mobile Phone Problematic Use Scale, además se
registraron cuestionarios de hábitos digitales, escalas de ansiedad, estrés y bienestar, y
medidas de calidad del sueño, esta diversidad permitió examinar efectos amplios,
aunque redujo la comparabilidad directa porque no todos los instrumentos evalúan el
mismo contenido ni emplean puntos de corte equivalentes.
Las intervenciones se agruparon en terapia cognitivo-conductual, mindfulness,
psicoeducación y autorregulación digital, la clasificación se realizó según el
componente predominante de cada programa, cuando una intervención combinó varias
técnicas se consideró la orientación central descrita, esta decisión permitió resumir
tendencias sin afirmar que las categorías fueran completamente excluyentes.
La síntesis de resultados fue cualitativa y narrativa, se compararon dirección del
cambio, consistencia entre estudios, variables asociadas, duración, seguimiento y
calidad metodológica, no se realizó metaanálisis porque los estudios presentaron
diferencias en instrumentos, diseños, componentes y reporte de resultados, además la
ausencia de tamaños de efecto comparables impedía una estimación conjunta
suficientemente rigurosa.
255
El análisis de eficacia se orientó a reconocer reducciones del uso problemático y
mejoras relacionadas con ansiedad, sueño, bienestar y control del impulso, la
interpretación evitó convertir cualquier disminución del tiempo de pantalla en éxito
terapéutico, se consideró con mayor relevancia la reducción de interferencia funcional,
la recuperación de control y la capacidad para sostener cambios después de la
intervención.
La evaluación de calidad metodológica utilizó la escala PEDro para ensayos controlados
aleatorizados y una versión adaptada de Newcastle Ottawa para estudios
cuasi-experimentales y pretest postest, la selección diferenciada respondió a la
estructura de cada diseño, debido a que una única herramienta habría producido
valoraciones poco comparables o criterios imposibles de aplicar a investigaciones no
aleatorizadas.
Las puntuaciones PEDro iguales o superiores a siete se clasificaron como calidad alta,
los valores de cinco a seis se interpretaron como calidad moderada y los menores de
cinco como calidad baja, para Newcastle Ottawa adaptada se consideraron altos los
valores de siete a nueve, moderados los valores de cinco a seis y bajos los inferiores a
cinco, la falta de información se valoró de manera conservadora como insuficiente
(Maher et al, 2003).
El riesgo de sesgo se interpretó a partir de asignación, comparabilidad inicial, control,
seguimiento, medición y claridad del análisis, los ensayos con mejor puntuación se
consideraron de riesgo bajo y los diseños no aleatorizados de riesgo moderado, esta
clasificación no sustituyó una evaluación estadística, pero permitió ponderar la
confianza otorgada a los hallazgos y reconocer limitaciones recurrentes.
El procesamiento de datos se realizó mediante organización tabular y recuentos
descriptivos, no se aplicó software estadístico inferencial porque la revisión no integró
256
tamaños de efecto ni bases individuales de participantes, los gráficos se construyeron
con frecuencias simples de selección, diseño e intervención, por lo tanto su función fue
representar la distribución de la evidencia y no demostrar diferencias significativas.
Las consideraciones éticas se relacionaron con uso responsable de información
publicada, reconocimiento de autoría, fidelidad de los datos, transparencia de criterios y
prevención de afirmaciones no sustentadas, al tratarse de una revisión documental sin
contacto con participantes ni acceso a información personal, no se requirió
consentimiento informado ni aprobación de un comité de ética para la síntesis
desarrollada.
La revisión no contó con registro previo en una plataforma pública y no recibió
financiación externa, tampoco se declararon conflictos de interés vinculados con los
resultados, estas condiciones se informan como elementos de transparencia, aunque la
ausencia de protocolo registrado limita la posibilidad de verificar cambios realizados
durante el proceso y debe considerarse al valorar la solidez metodológica global.
257
Resultados
La síntesis final reunió 12 estudios publicados entre 2020 y 2025, con 1 320
participantes procedentes de contextos universitarios y comunitarios, la evidencia
mostró predominio de programas breves y una concentración geográfica diversa,
aunque la mayor parte de las muestras estuvo vinculada con educación superior, esta
composición permitió reconocer tendencias internacionales pero restringió la
generalización hacia adultos jóvenes con trayectorias laborales, familiares o clínicas
diferentes.
La presentación de resultados se organizó mediante cuatro tablas y tres gráficos, cada
recurso resume un componente indispensable del análisis y se acompaña de
interpretación narrativa, las frecuencias describen el corpus incluido y no representan
estimaciones poblacionales, por esta razón la discusión se centra en consistencia,
calidad, aplicabilidad y relación con antecedentes teóricos, sin atribuir superioridad
estadística cuando los estudios no ofrecieron medidas comparables.
Proceso de selección y alcance de la evidencia
El proceso de identificación y depuración se presenta en la Tabla 1, la organización por
etapas permite verificar la correspondencia entre registros recuperados, duplicados,
exclusiones y estudios finales, además ofrece una base transparente para interpretar el
alcance real del corpus y la proporción limitada de investigaciones que evaluaron
intervenciones psicoterapéuticas con resultados de eficacia.
258
Tabla 1. Flujo de selección de estudios según PRISMA 2020
Etapa
Descripción
n
Identificación
Registros identificados en
bases de datos
312
Depuración
Duplicados eliminados
68
Cribado
Registros tras eliminar
duplicados
244
Cribado
Registros excluidos por
título y resumen
197
Elegibilidad
Textos completos evaluados
47
Elegibilidad
Textos completos excluidos
35
Inclusión
Estudios incluidos en síntesis
cualitativa
12
Nota. Elaboración a partir del proceso de búsqueda documentado, las cifras
corresponden a registros y estudios incluidos.
La Tabla 1 permite observar una reducción pronunciada durante el cribado, de los 244
registros no duplicados se excluyeron 197 por falta de correspondencia con población,
intervención o resultado, esta concentración de exclusiones indica que gran parte de la
literatura disponible examina asociaciones o prevalencia y no eficacia psicoterapéutica,
mientras la exclusión de 35 textos completos confirma dificultades de medición y
reporte que limitan la síntesis clínica.
La proporción final de inclusión fue cercana al cuatro por ciento de los registros
identificados, este resultado no debe interpretarse como ausencia de interés académico,
sino como evidencia de un campo con abundantes estudios descriptivos y menor
desarrollo experimental, la situación respalda la necesidad de ensayos con protocolos
259
definidos, indicadores consistentes y seguimiento suficiente para establecer si las
mejoras iniciales se mantienen.
La secuencia de reducción puede apreciarse con mayor claridad en el Gráfico 1, su
representación permite identificar la etapa con mayor número de exclusiones y facilita
comprobar que el flujo cuantitativo conserva coherencia interna, el recurso se utiliza
como apoyo visual y no como análisis estadístico inferencial.
Gráfico 1. Registros distribuidos por etapa del proceso de selección
Nota. Elaboración propia con frecuencias del flujo PRISMA, las categorías de exclusión
se muestran para describir la trayectoria documental.
El Gráfico 1 representa la trayectoria de selección y muestra que el mayor descenso
ocurrió entre el cribado inicial y la evaluación de texto completo, la forma del proceso
evidencia criterios restrictivos orientados a conservar investigaciones con intervención y
medición de eficacia, además confirma coherencia aritmética entre registros
identificados, duplicados, exclusiones y estudios incluidos, aspecto fundamental para la
transparencia de una revisión sistemática.
260
La diferencia entre 47 textos evaluados y 12 estudios incluidos también señala una
limitación de reporte en la literatura, varias publicaciones abordaron reducción de uso
sin utilizar instrumentos validados o presentaron acciones educativas sin componente
psicoterapéutico verificable, esta heterogeneidad obliga a definir con precisión qué
constituye una intervención psicológica y qué desenlace permite hablar de eficacia.
Características metodológicas de los estudios
La caracterización metodológica mostró seis ensayos controlados aleatorizados, cuatro
estudios cuasi-experimentales y dos diseños pretest postest, los tamaños muestrales
oscilaron entre 60 y 220 participantes, la mayoría de los programas duró entre cuatro y
ocho semanas y solo dos investigaciones se desarrollaron en contextos comunitarios,
esta distribución ofrece una base inicial de eficacia y al mismo tiempo revela
dependencia de muestras accesibles.
La Tabla 2 sintetiza país, diseño, muestra, contexto y seguimiento de cada estudio, su
inclusión permite reconocer la diversidad internacional y el predominio universitario,
además facilita comparar la fortaleza del diseño con la duración observada, la
información resulta necesaria para interpretar resultados porque una reducción obtenida
en un ensayo aleatorizado con seguimiento no posee el mismo nivel de confianza que
un cambio registrado en un diseño sin grupo control.
Tabla 2. Características generales de los estudios incluidos
Estudio
País
Diseño
Muestra
Contexto
Seguimiento
Estudio 1,
2020
Corea del
Sur
ECA
85
Universitario
6 semanas
Estudio 2,
2020
Estados
Unidos
Cuasi-experi
mental
120
Universitario
8 semanas
261
Estudio
País
Diseño
Muestra
Contexto
Seguimiento
Estudio 3,
2021
China
ECA
95
Universitario
6 semanas
Estudio 4,
2021
España
Pretest-poste
st
60
Universitario
Sin
seguimiento
Estudio 5,
2022
Corea del
Sur
ECA
150
Universitario
8 semanas
Estudio 6,
2022
Taiwán
Cuasi-experi
mental
70
Universitario
4 semanas
Estudio 7,
2023
India
ECA
220
Universitario
8 semanas
Estudio 8,
2023
México
Cuasi-experi
mental
140
Universitario
6 semanas
Estudio 9,
2024
Chile
Pretest-poste
st
80
Comunitario
6 semanas
Estudio 10,
2024
Alemania
ECA
90
Universitario
6 semanas
Estudio 11,
2025
Pakistán
Cuasi-experi
mental
100
Universitario
6 semanas
Estudio 12,
2025
Brasil
ECA
110
Comunitario
8 semanas
Nota. ECA significa ensayo controlado aleatorizado, la muestra acumulada fue de 1 320
participantes, los rangos de edad se situaron principalmente entre 18 y 30 años.
La Tabla 2 confirma que diez de los doce estudios utilizaron población universitaria y
solo dos incorporaron contextos comunitarios, esta concentración puede aumentar
262
homogeneidad operativa y facilitar adherencia, aunque limita la transferencia a
trabajadores, personas desempleadas o usuarios atendidos en servicios clínicos, la edad
se mantuvo dentro del rango de adultez joven y permitió conservar coherencia con la
pregunta PICO.
Los ensayos aleatorizados acumularon 750 participantes y los diseños no aleatorizados
reunieron 570, la presencia de seis ensayos constituye una fortaleza relativa del corpus,
aunque los seguimientos permanecieron breves y un estudio no reportó evaluación
posterior, por lo tanto la evidencia respalda cambios iniciales con mayor claridad que
estabilidad a mediano o largo plazo.
La diversidad geográfica abarcó Asia, Europa, América y contextos culturales
diferentes, esta amplitud sugiere que la preocupación por el uso problemático no se
limita a una región, sin embargo las características tecnológicas, educativas y familiares
pueden modificar función y significado del dispositivo, la generalización debe realizarse
con atención a normas de conectividad, disponibilidad laboral y formas de interacción
propias de cada entorno.
La distribución de diseños se presenta en el Gráfico 2, la comparación visual resume la
proporción de ensayos aleatorizados y diseños no aleatorizados, este dato resulta
relevante porque la fuerza de una conclusión depende tanto de la dirección del cambio
como de la capacidad del diseño para controlar explicaciones alternativas.
263
Gráfico 2. Distribución de los estudios según diseño metodológico
Nota. Elaboración propia con los 12 estudios incluidos, ECA significa ensayo
controlado aleatorizado.
El Gráfico 2 muestra que la mitad de los estudios correspondió a ensayos controlados
aleatorizados, un tercio utilizó diseños cuasi-experimentales y una sexta parte aplicó
pretest postest, la distribución indica un campo en transición hacia métodos más
robustos, aunque todavía conserva investigaciones susceptibles a sesgo de selección,
maduración y regresión a la media.
La mayor presencia de ensayos aleatorizados fortalece la interpretación de eficacia, pero
no elimina limitaciones relacionadas con cegamiento, adherencia y medición
autoinformada, en intervenciones conductuales resulta difícil ocultar la condición
asignada y el conocimiento del objetivo puede influir en las respuestas, por esta razón el
valor del diseño debe integrarse con calidad de seguimiento, comparabilidad inicial y
consistencia de los resultados.
264
Instrumentos y variables evaluadas
La medición del fenómeno se apoyó principalmente en escalas de adicción o uso
problemático y en indicadores complementarios de salud mental, la diversidad permitió
registrar cambios en varias dimensiones, aunque también introdujo diferencias en
contenido, sensibilidad y punto de corte, esta situación resulta relevante porque dos
estudios pueden informar una reducción aparente y estar evaluando aspectos distintos,
como pérdida de control, interferencia funcional o síntomas similares a abstinencia.
La Tabla 3 presenta los instrumentos utilizados y el número de estudios que incorporó
cada medida, la frecuencia puede solaparse porque varias investigaciones combinaron
una escala principal con cuestionarios de hábitos, ansiedad o sueño, esta organización
permite distinguir entre desenlace primario y variables asociadas, además ayuda a
valorar la amplitud de los beneficios reportados.
Tabla 3. Instrumentos de evaluación utilizados en los estudios incluidos
Instrumento
Tipo de medición
Estudios
Smartphone Addiction Scale,
SAS
Uso problemático y síntomas
adictivos
6
Smartphone Addiction Scale
Short Version, SAS-SV
Uso problemático
4
Mobile Phone Problematic
Use Scale, MPPUS
Interferencia y malestar
funcional
2
Cuestionarios de hábitos
digitales
Tiempo, frecuencia y
patrones
5
Escalas de ansiedad, estrés y
bienestar
Salud psicológica
7
265
Instrumento
Tipo de medición
Estudios
Cuestionarios de calidad del
sueño
Sueño y descanso
4
Nota. Las frecuencias pueden solaparse porque varios estudios utilizaron más de un
instrumento o variable secundaria.
La Tabla 3 muestra predominio de la Smartphone Addiction Scale y su versión
abreviada, diez estudios utilizaron alguna de estas modalidades y dos aplicaron la
Mobile Phone Problematic Use Scale, la concentración facilita cierta comparación,
aunque la diferencia conceptual entre síntomas adictivos e interferencia cotidiana
continúa presente, por ello el cambio clínico requiere interpretarse más allá del puntaje
total.
Siete estudios evaluaron ansiedad, estrés o bienestar y cuatro incorporaron calidad del
sueño, este patrón confirma que la intervención suele producir efectos en dominios
relacionados con regulación emocional y descanso, los resultados secundarios amplían
la relevancia práctica, aunque también aumentan el riesgo de interpretaciones selectivas
cuando no se define previamente cuál variable constituye el desenlace principal.
Los cuestionarios de hábitos digitales aparecieron en cinco estudios y aportaron
información sobre tiempo, frecuencia y contexto de uso, su combinación con escalas
psicométricas mejora la comprensión del cambio porque un descenso de minutos puede
no coincidir con recuperación de control, de manera inversa una persona puede
mantener exposición elevada por obligaciones académicas y presentar menor
interferencia al reorganizar horarios, notificaciones y finalidades.
Eficacia según enfoque psicoterapéutico
La terapia cognitivo-conductual fue la modalidad más frecuente con cinco estudios,
seguida por mindfulness con cuatro, psicoeducación con dos y autorregulación digital
266
con uno, los programas tuvieron una duración habitual de cuatro a ocho semanas, esta
distribución indica preferencia por intervenciones breves y estructuradas, compatibles
con servicios universitarios y acciones preventivas de bajo costo.
El Gráfico 3 introduce la comparación de enfoques y permite visualizar la concentración
de evidencia en terapia cognitivo-conductual y mindfulness, la frecuencia no equivale a
superioridad clínica porque refleja también tradición investigativa y disponibilidad de
protocolos, sin embargo el número de estudios favorece una valoración más consistente
de estas modalidades frente a estrategias menos representadas.
Gráfico 3. Distribución de estudios según tipo principal de intervención
Nota. Elaboración propia con la clasificación principal de cada programa, algunas
intervenciones incluyeron componentes complementarios.
El Gráfico 3 muestra que tres cuartas partes del corpus se concentraron en terapia
cognitivo-conductual o mindfulness, esta proporción coincide con la importancia
atribuida a autorregistro, control de estímulos, conciencia del impulso y regulación
267
emocional, los resultados narrativos fueron favorables en ambas modalidades, aunque la
ausencia de tamaños de efecto homogéneos impidió comparar magnitud de beneficio.
La psicoeducación y la autorregulación digital reunieron tres estudios, su menor
frecuencia limita conclusiones firmes, aunque los hallazgos sugieren utilidad cuando se
incluyen metas específicas, monitoreo y sustitución de conductas, la información sobre
riesgos o higiene digital parece insuficiente cuando se presenta de forma aislada, por
esta razón los programas más prometedores combinan comprensión, práctica y
seguimiento.
Los programas cognitivo-conductuales mostraron reducciones consistentes del uso
problemático, los componentes con mayor recurrencia fueron autorregistro, control de
estímulos, planificación de actividades y revisión de pensamientos asociados con
urgencia, disponibilidad y temor a perder información, la estructura favoreció
identificación de desencadenantes y permitió convertir una conducta difusa en objetivos
observables.
El autorregistro ofreció una función diagnóstica y terapéutica, la anotación de horario,
duración, emoción y finalidad permitió reconocer patrones nocturnos, uso por
aburrimiento y consultas automáticas, esta conciencia facilitó metas realistas y
proporcionó retroalimentación, su eficacia probable se relaciona con reducción de
automatismo y aumento de responsabilidad conductual, aunque la adherencia puede
disminuir cuando el registro se vuelve complejo.
El control de estímulos incluyó desactivación de notificaciones, retiro del dispositivo
durante tareas, establecimiento de zonas libres y modificación de accesos visibles, estas
medidas redujeron señales ambientales que activan respuestas repetitivas, la
consistencia observada respalda una interpretación conductual del problema, pero la
268
efectividad depende de compatibilidad con exigencias académicas, laborales y
familiares.
La reestructuración cognitiva presentó resultados menos uniformes, su aplicación
abordó creencias sobre necesidad de respuesta inmediata, miedo a quedar excluido y
expectativa de alivio, el cambio puede requerir mayor duración y práctica que la
disponible en programas breves, además las creencias digitales se sostienen mediante
recompensas sociales reales, por lo tanto la intervención cognitiva necesita combinarse
con experimentos conductuales y revisión contextual.
La planificación de actividades alternativas favoreció sustitución de uso pasivo por
descanso, ejercicio, interacción presencial o tareas delimitadas, este componente evitó
que la reducción dejara un vacío conductual asociado con recaída, la utilidad práctica
aumenta cuando las alternativas responden a la misma función, por ejemplo regulación
emocional, conexión o entretenimiento, en lugar de imponer acciones ajenas a las
necesidades de la persona.
Las intervenciones basadas en mindfulness mostraron disminución de impulsividad y
mayor conciencia del uso, las prácticas se orientaron a observar sensaciones,
pensamientos y urgencias sin responder de manera inmediata, este mecanismo amplía el
tiempo de decisión y puede reducir la consulta automática, especialmente cuando se
integra con límites ambientales y ejercicios de regulación emocional (Liu et al, 2022).
La atención al impulso resultó más relevante que una práctica abstracta de relajación, el
reconocimiento de tensión corporal, inquietud y expectativa permitió identificar el
momento previo a desbloquear la pantalla, esta precisión facilita una respuesta
alternativa y evita interpretar mindfulness como simple reducción de estrés, su valor se
encuentra en modificar la relación con la urgencia y no únicamente en producir calma.
269
La evidencia correlacional reciente también vincula mayor atención plena con menor
uso problemático y mejor equilibrio digital, esta asociación respalda la plausibilidad del
enfoque, aunque no sustituye resultados experimentales y puede estar influida por
autocontrol, hábitos de estudio y bienestar previo, los programas deben conservar una
evaluación crítica de mediadores y no atribuir todos los cambios a un único mecanismo
(Aldbyani et al, 2025; Ru et al, 2025).
La combinación de mindfulness con psicoeducación y planificación mostró una
orientación más completa, la conciencia sin cambios ambientales puede resultar
insuficiente ante notificaciones y recompensas continuas, de manera semejante una
restricción sin comprensión emocional puede producir abandonó, la integración de
ambos componentes parece adecuada para programas breves que buscan equilibrio entre
aceptación, decisión y modificación concreta de hábitos.
Calidad metodológica y riesgo de sesgo
La confianza en los hallazgos depende de la calidad metodológica, por esta razón la
Tabla 4 resume herramienta, puntuación, nivel de calidad y riesgo de sesgo de cada
estudio, la comparación diferencia ensayos aleatorizados de diseños no aleatorizados y
permite interpretar la evidencia favorable con una ponderación proporcional a sus
fortalezas y limitaciones.
Tabla 4. Evaluación de calidad metodológica y riesgo de sesgo
Estudio
Herramienta y
puntuación
Clasificación
Estudio 1, 2020
PEDro 7 de 10
Calidad alta, riesgo
bajo
Estudio 2, 2020
NOS adaptada 6 de 9
Calidad moderada,
riesgo moderado
270
Estudio
Herramienta y
puntuación
Clasificación
Estudio 3, 2021
PEDro 8 de 10
Calidad alta, riesgo
bajo
Estudio 4, 2021
NOS adaptada 5 de 9
Calidad moderada,
riesgo moderado
Estudio 5, 2022
PEDro 7 de 10
Calidad alta, riesgo
bajo
Estudio 6, 2022
NOS adaptada 6 de 9
Calidad moderada,
riesgo moderado
Estudio 7, 2023
PEDro 8 de 10
Calidad alta, riesgo
bajo
Estudio 8, 2023
NOS adaptada 6 de 9
Calidad moderada,
riesgo moderado
Estudio 9, 2024
NOS adaptada 5 de 9
Calidad moderada,
riesgo moderado
Estudio 10, 2024
PEDro 7 de 10
Calidad alta, riesgo
bajo
Estudio 11, 2025
NOS adaptada 6 de 9
Calidad moderada,
riesgo moderado
Estudio 12, 2025
PEDro 8 de 10
Calidad alta, riesgo
bajo
Nota. PEDro se aplicó a ensayos aleatorizados y Newcastle Ottawa adaptada a diseños
no aleatorizados, la información insuficiente se valoró de forma conservadora.
La Tabla 4 muestra seis estudios de calidad alta y riesgo bajo, todos correspondientes a
ensayos controlados aleatorizados, los seis restantes alcanzaron calidad moderada y
riesgo moderado, esta distribución sostiene una tendencia favorable con respaldo
271
aceptable, aunque no permite afirmar evidencia definitiva porque la mitad del corpus
conserva limitaciones de asignación, comparabilidad y control de variables externas.
Las puntuaciones PEDro oscilaron entre siete y ocho, las limitaciones más frecuentes se
relacionaron con cegamiento incompleto y seguimiento breve, estos problemas son
comunes en intervenciones psicológicas porque participantes y terapeutas conocen el
tratamiento, sin embargo el cegamiento de evaluadores, el análisis por intención de
tratar y la medición objetiva pueden reducir parte del riesgo.
Los estudios cuasi-experimentales y pretest postest obtuvieron entre cinco y seis puntos
en Newcastle Ottawa adaptada, la ausencia de aleatorización y grupo control debilitó la
atribución causal, además las mejoras podrían reflejar motivación inicial, cambio
espontáneo o influencia del contexto, sus resultados mantienen utilidad exploratoria y
aplicada, pero requieren confirmación mediante diseños comparativos más sólidos.
272
Discusión
La tendencia general indica que las intervenciones psicoterapéuticas pueden reducir el
uso problemático y mejorar variables asociadas, el hallazgo coincide con revisiones
sobre tratamientos psicológicos para conductas digitales problemáticas, en las que los
programas estructurados presentan ventajas frente a ausencia de intervención, aunque la
heterogeneidad y la escasez de seguimiento continúan limitando la certeza
(Pérez-Wiesner et al, 2025).
La eficacia no parece depender de disminuir indiscriminadamente el tiempo de pantalla,
los resultados más coherentes se relacionan con recuperación de control, reducción de
consultas automáticas y ajuste de rutinas, esta interpretación concuerda con modelos
que consideran el uso problemático como respuesta de afrontamiento ante estrés,
aburrimiento o malestar, en lugar de tratar el dispositivo como causa única del deterioro
(Gu y Mao, 2023).
Las mejoras en ansiedad y sueño sugieren una relación bidireccional, la reducción de
uso nocturno puede favorecer descanso y menor activación, al mismo tiempo una mejor
regulación emocional puede disminuir la necesidad de consulta repetitiva, esta
reciprocidad dificulta establecer una secuencia causal simple, aunque respalda
intervenciones que evalúen simultáneamente hábitos digitales y salud mental (Carter et
al, 2024; Wang et al, 2025).
La concentración universitaria coincide con investigaciones que sitúan mayor
exposición y flexibilidad horaria en estudiantes, este contexto facilita reclutamiento y
aplicación grupal, pero puede subrepresentar usos vinculados con empleo, cuidado o
precariedad, la adaptación futura debe considerar disponibilidad permanente, mensajería
laboral, presión de respuesta y límites entre jornada y descanso, condiciones menos
visibles en muestras académicas.
273
La duración breve constituye una ventaja operativa y una limitación clínica, programas
de cuatro a ocho semanas pueden alcanzar cambios iniciales y resultar viables para
prevención, sin embargo la falta de evaluaciones prolongadas impide determinar
recaída, sustitución por otras conductas digitales o mantenimiento de habilidades, la
efectividad sostenida requiere refuerzos, sesiones de seguimiento y mediciones
posteriores a tres, seis y doce meses.
La diversidad instrumental afecta la comparabilidad porque SAS, SAS-SV y MPPUS no
representan exactamente el mismo constructo, una escala centrada en síntomas de
adicción puede responder de manera diferente a una medida de interferencia funcional,
la investigación futura necesita consenso conceptual, reporte de subescalas y uso
combinado de medidas autoinformadas con registros objetivos de actividad.
Los registros digitales aportan precisión temporal pero tampoco deben considerarse una
medida completa, el tiempo de pantalla puede incluir navegación académica, trabajo o
comunicación necesaria, su interpretación requiere clasificación por aplicación, horario
y finalidad, la combinación con entrevistas breves o diarios contextuales permitiría
distinguir uso intensivo funcional de uso descontrolado y evitaría patologizar hábitos
adaptativos.
La evidencia revisada no permite establecer superioridad entre terapia
cognitivo-conductual y mindfulness, ambas modalidades comparten mecanismos de
conciencia, interrupción del automatismo y regulación, la primera enfatiza
contingencias y pensamientos, la segunda fortalece observación y tolerancia al impulso,
un enfoque integrado podría resultar especialmente útil, aunque debe evaluarse
mediante ensayos factoriales que identifiquen componentes activos.
La novedad científica se encuentra en reconocer que el cambio terapéutico depende de
la función del uso y de la arquitectura digital que lo facilita, los programas deben
274
abordar emociones, cogniciones, señales ambientales y diseño de hábitos, esta
integración supera recomendaciones genéricas y permite construir intervenciones
personalizadas, escalables y compatibles con la necesidad real de utilizar tecnología.
Las aplicaciones prácticas incluyen programas universitarios de intervención breve,
talleres comunitarios, orientación clínica y acciones preventivas en lugares de trabajo,
los componentes mínimos deberían incluir evaluación funcional, autorregistro, control
de notificaciones, metas específicas, regulación emocional y prevención de recaídas, la
aplicación digital de estas técnicas puede ampliar cobertura, aunque requiere evitar que
el tratamiento aumente paradójicamente la dependencia de otra plataforma.
La formación de profesionales debe incluir criterios para diferenciar uso elevado, uso
problemático y trastornos coexistentes, una intervención centrada solo en reducción
puede ignorar depresión, ansiedad, trauma o dificultades sociales que sostienen la
conducta, el tamizaje de salud mental y la derivación adecuada son esenciales cuando el
smartphone funciona como estrategia de alivio frente a malestar significativo (Vitta et
al, 2025; Zhu et al, 2025).
La prevención necesita incorporar alfabetización digital sin mensajes moralizantes, el
objetivo consiste en fortalecer decisiones, atención y límites, no en presentar la
tecnología como amenaza uniforme, las estrategias basadas en evidencia pueden
enseñar a configurar entornos, reconocer recompensas y planificar descanso, además de
promover normas institucionales que reduzcan expectativas de disponibilidad
permanente.
275
Limitaciones del estudio
La primera limitación corresponde a la exclusión de literatura gris, tesis, actas e
informes institucionales, esta decisión favoreció control de calidad editorial pero
incrementó riesgo de sesgo de publicación, debido a que los resultados favorables
poseen mayor probabilidad de aparecer en revistas, una revisión futura debería incluir
repositorios académicos y registros de ensayos para identificar intervenciones con
resultados nulos o mixtos.
La segunda limitación se relaciona con la heterogeneidad de instrumentos, diseños y
componentes, la síntesis narrativa permitió reconocer tendencias pero no calcular un
efecto conjunto, además la ausencia de datos comparables impidió examinar
moderadores como género, severidad inicial, tipo de aplicación o modalidad presencial
y digital, esta restricción reduce precisión al estimar qué tratamiento funciona mejor y
para quién.
La tercera limitación deriva de los seguimientos breves y de la concentración
universitaria, los cambios inmediatos pueden reflejar motivación, novedad o supervisión
y no necesariamente mantenimiento autónomo, la escasa presencia comunitaria limita la
transferencia hacia adultos jóvenes con responsabilidades laborales y familiares, por lo
tanto la aplicación externa debe realizarse con adaptación y evaluación local.
La cuarta limitación corresponde a la falta de registro previo del protocolo, aunque los
criterios fueron descritos y el flujo resultó coherente, la ausencia de registro impide
verificar modificaciones realizadas durante búsqueda, selección o análisis, una
actualización futura debería registrar la pregunta, estrategia, desenlaces y plan de
síntesis antes de iniciar el cribado.
La quinta limitación se vincula con la información disponible en los reportes, el
cegamiento, la adherencia, las pérdidas y los tamaños de efecto no siempre se
276
describieron con suficiente detalle, esta insuficiencia obligó a una valoración
conservadora y restringe comparaciones, la mejora de estándares de reporte constituye
una condición necesaria para fortalecer la acumulación de evidencia y la toma de
decisiones clínicas.
277
Conclusiones
La evidencia analizada respalda la utilidad de intervenciones psicoterapéuticas breves
para reducir patrones problemáticos de uso del smartphone en adultos jóvenes, el
beneficio se observa con mayor consistencia cuando el tratamiento incorpora
observación sistemática, modificación de señales ambientales, regulación emocional y
planificación de conductas alternativas, esta combinación permite intervenir sobre la
función del uso y no solamente sobre su duración.
La terapia cognitivo-conductual y mindfulness concentran el mayor respaldo dentro del
corpus revisado, la primera ofrece procedimientos claros para registrar y modificar
contingencias, la segunda fortalece conciencia y tolerancia al impulso, sus resultados no
permiten declarar superioridad de una modalidad, aunque sugieren complementariedad
y justifican el desarrollo de protocolos integrados sometidos a evaluación experimental.
Las mejoras en ansiedad, sueño, bienestar y control conductual confirman que el
fenómeno mantiene vínculos con dimensiones psicológicas amplias, la intervención
necesita incluir evaluación de problemas coexistentes y evitar una lectura reducida al
dispositivo, el éxito terapéutico debe expresarse como recuperación de control, menor
interferencia y mayor capacidad para elegir un uso coherente con necesidades y valores.
La calidad metodológica fue alta en los ensayos aleatorizados y moderada en los
diseños no aleatorizados, esta distribución permite reconocer una tendencia favorable
con cautela, la evidencia resulta prometedora pero todavía insuficiente para definir
protocolos universales, dosis óptima o estabilidad a largo plazo, por ello las
recomendaciones clínicas deben acompañarse de seguimiento y evaluación individual.
La concentración de estudios en población universitaria limita la representatividad de
trabajadores, personas en situación de vulnerabilidad y usuarios de servicios clínicos,
las futuras investigaciones deberán ampliar contextos, registrar demandas laborales y
278
familiares, además de examinar diferencias culturales en expectativas de conexión, esta
diversificación permitirá construir intervenciones más equitativas y aplicables.
La ausencia de tamaños de efecto homogéneos y seguimientos prolongados constituye
el principal vacío científico, los próximos ensayos deberían informar cambio absoluto,
magnitud estandarizada, adherencia, pérdidas, eventos no deseados y mantenimiento,
también resulta necesario combinar escalas validadas con registros objetivos y
evaluación funcional, de manera que la eficacia refleje cambios relevantes y no solo
variaciones de puntaje.
La postura derivada de la revisión sostiene que el uso problemático del smartphone debe
abordarse como una conducta contextual y modificable, no como una condición
definida exclusivamente por horas de pantalla, esta perspectiva reduce el riesgo de
patologizar actividades necesarias y orienta la intervención hacia autonomía, equilibrio
digital y prevención de deterioro, con criterios compatibles con la vida académica,
laboral y social contemporánea.
La pregunta pendiente se relaciona con la permanencia y transferencia de los beneficios,
todavía debe determinarse qué componentes mantienen el cambio, qué perfiles
requieren tratamientos más intensivos y cómo influyen las plataformas digitales en la
recaída, la respuesta exigirá diseños longitudinales, comparación de componentes y
participación de poblaciones diversas, con protocolos registrados y transparencia
completa.
279
Recomendaciones
Las futuras investigaciones deberían incluir seguimientos de tres, seis y doce meses,
además de sesiones de refuerzo y mediciones de recaída, esta estructura permitirá
distinguir respuesta inicial de mantenimiento, también facilitará examinar si el cambio
se conserva cuando desaparece la supervisión y cuando aumentan exigencias
académicas, laborales o emocionales.
Los ensayos deberán comparar componentes de manera directa mediante diseños
factoriales o tratamientos desmontados, la evaluación separada de autorregistro, control
de estímulos, reestructuración cognitiva, mindfulness y psicoeducación permitirá
identificar mecanismos activos, reducir programas innecesariamente complejos y
adaptar la intensidad a perfiles de riesgo y preferencias individuales.
La práctica clínica puede utilizar protocolos breves con evaluación funcional inicial,
metas graduadas, configuración del entorno, entrenamiento emocional y revisión de
progreso, la intervención debe coordinarse con tratamiento de ansiedad, depresión o
alteraciones de sueño cuando estas condiciones se encuentren presentes, además
conviene establecer indicadores de mejoría definidos por funcionamiento y no
únicamente por reducción temporal.
Las instituciones educativas y laborales deberían revisar normas de disponibilidad
digital, promover periodos protegidos de concentración y descanso, además de ofrecer
programas preventivos sin estigmatización, el cambio individual posee mayor
probabilidad de mantenerse cuando el entorno disminuye interrupciones y expectativas
de respuesta inmediata, por esta razón la prevención requiere responsabilidad
compartida y no solo autocontrol personal.
280
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