
La identificación exige un inventario que incluya reglas expertas, modelos estadísticos,
aprendizaje automático, sistemas generativos y servicios de proveedores, la etiqueta
inteligencia artificial no debe decidir inclusión, cualquier herramienta que clasifique,
recomiende o afecte actuaciones requiere registro, la ficha mínima contiene nombre,
finalidad, unidad responsable, datos, proveedor, versión, usuarios, efecto, población y
fecha de revisión.
La clasificación combina nivel de riesgo y tipo de intervención, los sistemas prohibidos
abarcarían decisiones sancionadoras sin revisión, perfilamiento basado en categorías
sensibles sin habilitación y reutilización incompatible, los sistemas críticos incluirían
determinación, devolución adversa y selección intensiva, los sistemas altos
comprenderían perfiles y requerimientos, mientras los medios y bajos mantendrían
controles simplificados pero documentados.
La evaluación de impacto debe integrar derechos, datos, seguridad y operación, no
limitarse a privacidad, su contenido comprende necesidad, proporcionalidad,
alternativas menos intrusivas, calidad, grupos afectados, errores, explicabilidad, control
humano, proveedor, ciberseguridad y reparación, el documento debe aprobarse antes del
piloto y actualizarse ante cambios de datos, modelo, finalidad o efecto.
La autorización debe corresponder a un comité multidisciplinario con representación
jurídica, tributaria, tecnológica, seguridad, protección de datos, auditoría y atención al
contribuyente, la decisión necesita condiciones, indicadores, período y responsable, los
proyectos críticos requieren revisión de una instancia independiente, evitando que la
misma unidad que busca eficiencia evalúe sin contrapeso riesgos para derechos.
La adquisición tecnológica exige contratos que garanticen acceso a documentación,
portabilidad, auditoría, notificación de cambios, seguridad, conservación probatoria y
terminación, una cláusula de secreto comercial no puede impedir motivación ni control